¿Cómo podré, ¡oh, hermano!, renunciar a Maya?


5. ¿Cómo podré, ¡oh, hermano!, renunciar a Maya?
Cuando deshice el nudo de mis cintas todavía se me quedó más sujeto el vestido; cuando me quité el vestido, aún me cubrían el cuerpo sus pliegues.
Y así, cuando abandono mis pasiones, mi cólera persiste.
Y cuando renuncio a la cólera aún queda la envidia.
Y cuando venzo a la envidia todavía persisten mi vanidad y mi orgullo.
Cuando el espíritu se libera, arrojando a Maya, aún se queda prendido en la letra.

Kabir dice:
Óyeme bien, querido Sadhu: la verdadera senda no es fácil de encontrar.


6. La luna brilla en mi interior; pero mis ojos ciegos no pueden verla.
La luna está en mí, lo mismo que el sol. Sin que lo toquen, el tambor de la eternidad resuena en mi interior; pero mis oídos sordos no pueden oírlo.
Así, en tanto que el hombre reclame el Yo y lo Mío, sus obras serán como cero. Cuando todo amor del yo y de lo mío haya muerto, entonces es cuando se consumará la obra del Señor.
Que el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento.
Alcanzado el conocimiento, déjese el afán. El afán de la flor es el fruto; cuando el fruto madura, la flor se marchita.
El ciervo contiene el almizcle, aunque no lo busca en sí mismo sino husmeándolo en la hierba.


14. El río y sus olas forman una misma superficie: ¿Qué diferencia hay entre el río y sus olas? Cuando la ola se levanta, es agua, y al caer, sigue siendo agua.
Decidme dónde está la diferencia.
Porque la hayan nombrado ola, ¿ya no se la considerará como agua?
En el seno del Supremo Brahma, los mundos se engarzan como las cuentas de un rosario.
Contempla ese rosario con los ojos de la sabiduría.

Kabir dice:
Si te sumerges en el océano de vida, vivirás en el país de la suprema felicidad.
¡Qué frenesí de éxtasis contiene cada hora! El adorador exprime y bebe la esencia de las horas. Vive con la vida de Brahma... Digo la verdad porque acepté la verdad en mi vida.
Estoy consagrado a la verdad porque ahuyenté lejos de mí todas las falsas apariencias.


Kabir dice:
Ven, ¡oh, Dharmadas! y contempla el triunfo de mi Señor omnipotente.
¿Dónde la acción y el reposo en esa ribera? No hay agua a la vista; ni barco, ni marino. No hay ni una sola cuerda para empujar el barco ni hombre alguno para sirgar.
Ni tierra, ni cielo, ni tiempo; nada existe ahí: ni río, ni ribera.
No hay ahí ni cuerpo, ni espíritu.
¿Dónde podrías aplacar la sed de tu alma? Nada encontrarás en esa nada.
Sé fuerte y vuélvete a ti mismo. Ahí te hallarás en tierra firme
Considera esto, ¡oh, corazón mío! No te vayas a ninguna otra parte.

20. ¿Qué ribera quieres alcanzar, corazón mío? Ningún viajero ante ti. Ningún camino.

Kabir dice:
Rechaza toda imaginación y fortalécete en lo que eres.

Kabir dice:
¡Oh, hermano amadísimo! Nada es esencial sino la Verdad.

Kabir dice:
Mi corazón se muere de vivir.


Kabir dice:
Oh Sadhu. Dios es el aliento de todo cuanto respira.
(Apuntada por gb)

Kabir dice:
¡No te desplaces al jardín lleno de flores!
¡Oh amigo! no vayas allí.
En tu cuerpo está el jardín florido.
Siéntate sobre los mil pétalos de loto
y contempla allí la infinita Belleza.
(Apuntada por Sankaradas)


Saint Kabir

India 1440 - 1518


Para leer los poemas de Kabir completos:
http://amediavoz.com/kabir.htm
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