Advaita no es conocimiento, sabiduría, metafísica o religión. Advaita significa una actitud en la vida, una forma de estar en ella que es capaz de llevar al practicante hacia el núcleo de su Ser e incluso, más allá. Parameshwar
sábado, 28 de noviembre de 2009
El testigo
Cuando comenzamos el viaje hacia el interior de la conciencia, confiábamos en que, tras desidentificarnos de todos los objetos observados, encontraríamos, en el fondo, el núcleo más íntimo del yo separado, pero, en realidad, al llegar a ese final del trayecto, el ego desaparece por completo, y en su lugar sólo queda un puro centro de percepción consciente, desimplicado de todo el mundo percibido. Es, como decimos, el testigo transpersonal, libre y sin forma, el espectador desapegado siempre presente, que no busca ni rechaza nada, que todo lo acoge ecuánimemente, que permanece inmutable ante los cambios y las agitaciones del universo fenoménico. Este testigo no es, sin embargo, nuestra realidad definitiva, sino tan sólo el último reducto de independencia de la sensación de identidad separada. Desde esa posición, uno todavía se siente como un centro experimentador diferenciado de la realidad experimentada y, por tanto, esta perspectiva sigue siendo tan ilusoria y provisional como todas las anteriores.
Mientras creamos ser un sujeto conocedor ajeno a los objetos conocidos, nos seguiremos moviendo en el mundo de la dualidad, pero aunque el testigo desimplicado no es una excepción, ciertamente se encuentra en una posición privilegiada, en el mismo umbral de la realidad no dual. El testigo puede ser interpretado, pues, simultánemante, como el nivel más elevado del desarrollo individual, o como el último obstáculo que nos impide descubrir nuestra verdadera naturaleza. El espectador transpersonal constituye, en definitiva, el puente o nexo entre lo finito y lo infinito, entre lo temporal y lo eterno, entre lo fenoménico y el Sí mismo real.
José Díez Faixat
Siendo nada, soy todo
(Un enfoque no dualista sobre la identidad)
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Amar lo que Es
Un pensamiento resulta inofensivo a menos que nos lo creamos. No son nuestros pensamientos, sino nuestro apego a ellos, lo que origina nuestro sufrimiento. Apegarse a un pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él. Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo durante años.
La mayoría de la gente cree que «es» lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: «Creo que hoy no voy a pensar»? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido para quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad.
Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.
Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Discutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Este es el poder de amar lo que es.
Byron Katie (Amar lo que Es)
La mayoría de la gente cree que «es» lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: «Creo que hoy no voy a pensar»? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido para quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad.
Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.
Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Discutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Este es el poder de amar lo que es.
Byron Katie (Amar lo que Es)
sábado, 21 de noviembre de 2009
El centro de la circunferencia
"¡No existen seres diferentes! ¡No existen ni distinciones ni contrarios! El sabio se sitúa en un punto en el que "yo" y "tú", "esto" y "aquello", "sí" y "no", parecen todavía indistintos. Este punto es el centro inmóvil de una circunferencia, sobre cuyo perímetro ruedan todas las contingencias, todas las diferencias, todas las individualidades. Un punto desde el que no se divisa mas que un infinito que no es ni "tú" ni "yo, ni "esto" ni "aquello", ni "sí" ni "no". Contemplar todo en la unidad primordial no diferenciada, esta es la verdadera sabiduría".
Chuang Tsê
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Despertar del sueño
Sueño lúcido es un término que se emplea para describir el hecho de despertarse dentro del propio sueño, darse cuenta de que es un sueño y luego seguir en él pero ya sabiendo que es un sueño. Podríamos llamar vida lúcida a una vida en la que se desvela la naturaleza ilusoria de la separación. Ya que no se trata de que despiertes del sueño de la vida, sino que se produzca el despertar impersonal a la realidad ilusoria del sueño de la vida. ¿Desde qué punto podría una ilusión verse a sí misma como ilusión? ¿Qué puede hacer un supuesto autor para convertirse en un no-autor? ¿Qué pensamiento puede llevar al pensador más allá del pensamiento? Las respuestas son, respectivamente, desde ninguno, nada y ninguno. Como dijo Rumi:Quienquiera que me haya traído hasta aquí
tendrá que llevarme a casa.
Esta "vuelta a casa" revela la naturaleza ilusoria del ego, del mundo, del tiempo y del espacio. Todo esto no desaparece en una gran explosión de luz blanca, lo único que desaparece es el sentido de separación que es la base del ego ilusorio.
Leo Hartong
Despertar a la Verdad
El don de vivir con lucidez
El mundo es como un sueño, pero tú, el durmiente, crees que es real. Hasta que de pronto la muerte te despierta y te liberas de la noche de las opiniones y la falsedad. Te echarás a reír ante el sufrimiento de tu existencia terrenal cuando veas tu permanente morada. Al despertar, tomarás conciencia de todo cuanto hiciste mientras dormías en esta mundanal existencia. No pienses que tus acciones se considerarán sólo malas acciones cometidas mientras dormías, sin ninguna consecuencia para tí. Pero en la hora del despertar tus lágrimas de dolor y tus lamentos ¡se transformarán en dicha!
Jalal al-Din Rumi
sábado, 14 de noviembre de 2009
Eres todo en todo

"Por muy incomprensible que parezca al intelecto común, tú -e igualmente cada ser consciente tomado por separado- eres todo en todo. Por ello tu vida, la que tú vives, no es un fragmento del acontecer mundial, sino, en cierto sentido, la totalidad. Sin embargo, esta totalidad está compuesta de tal forma que no se puede abarcar con una mirada. Como se sabe, es esto lo que los brahmanes expresan con la sagrada, mística y sin embargo sencilla fórmula: tat twan asi [esto eres tú]. O también con palabras como: yo estoy en el este y en el oeste, estoy abajo y arriba, yo soy la totalidad del mundo."
(...)
"Así, puedes echarte al suelo, apretarte contra la madre tierra con el seguro convencimiento de que tú eres uno con ella y ella una contigo. Estás tan firmemente fundamentado y eres invulnerable como ella, más bien mil veces más fuerte e invulnerable. Tan seguro como que ella te tragará mañana, tan seguro como que te parirá de nuevo para renovadas ambiciones y sufrimientos. Y no sólo algún día: ahora, hoy, a diario te da a luz, no una vez sino miles y miles de veces, como también te devora miles de veces a diario. Porque eternamente y siempre es sólo ahora, este único y mismísimo ahora, el presente es lo único que nunca se acaba".
Erwin Schrödinger
Mi concepción del mundo
jueves, 12 de noviembre de 2009
Lo personal y lo universal
Eso en quien todos los seres residen y que reside en todos los seres, que es el dador de gracia a todos, El Alma Suprema del universo, el ser sin límites —yo soy eso.Amritbindu Upanishad
Su propio pequeño cuerpo también está lleno de misterios y de peligros, y sin embargo usted no tiene miedo de él, pues usted lo toma como suyo propio. Lo que usted no sabe es que el universo entero es su cuerpo y que usted no necesita tener miedo de él. Usted puede decir que tiene dos cuerpos, el personal y el universal. El personal viene y va, el universal está siempre con usted. La creación entera es su cuerpo universal. Usted está tan cegado por lo que es personal, que no ve lo universal. Esta ceguera no acabará por sí misma —debe ser deshecha diligente y deliberadamente. Cuando todas las ilusiones son comprendidas y abandonadas, usted alcanza el estado libre de error y perfecto en el que todas las distinciones entre lo personal y lo universal ya no son más.
Sri Nisargadatta Maharaj
Yo Soy Eso
sábado, 7 de noviembre de 2009
Visión, visión, visión ...
¿Qué sentido tiene mirar al exterior? ¡Todo lo que podemos ver son objetos! Invirtamos la dirección de la mirada y observemos en el interior.
¿Vemos ahora al sujeto?
Si es así, entonces, estamos mirando un objeto. Con independencia de la dirección en que miremos, siempre encontramos a un objeto.
¿Pero acaso no podemos vernos a nosotros mismos?
¡No podemos ver lo que no está ahí!
¿Qué es entonces lo que podemos ver?
Tal vez lleguemos a ver nuestra propia ausencia, que es eso que está mirando y que también se denomina "vacuidad".
Wei Wu Wei (Terence Gray)
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Más alla del yo

El rechazo a la muerte tiene que ver con el miedo a la pérdida de la propia identidad, a entrar en una zona de misterio donde todo lo que fuimos se acaba. Tiene que ver con el fin de aquella trama de: pensamientos, emociones, definiciones, recuerdos, roles, circunstancias, relaciones, ideas sobre nosotros mismos y el mundo que llamamos “yo”.
Sin embargo, si todo eso se acabara, ¿dejaríamos de ser? Las tradiciones espirituales plantean que si soltáramos todos aquellos conceptos, imágenes y sentimientos con los cuales nos hemos identificado nos encontraríamos con nuestra identidad más profunda, aquella a la cual hemos llamado Esencia Espiritual o Alma.
Si en lo profundo de nosotros experimentáramos que: pensamos, pero no Somos nuestros pensamientos; sentimos, pero no Somos nuestras emociones; actuamos a través del cuerpo, pero que no Somos el cuerpo; que la mente, la emoción y el cuerpo son vehículos del Ser, pero no el Ser, tendríamos la certeza de que lo que realmente somos es Espíritu Puro, sin límites, sin definiciones y que lo único que podríamos decir de nosotros es “Yo Soy”.
Si hacemos la práctica de aquietarnos y tomar conciencia de los pensamientos, de las emociones y el cuerpo, podremos darnos cuenta que hay una dimensión más profunda en nosotros que puede observarlos, y que por tanto hay algo más allá de ellos, y experimentar que a pesar de no Ser la mente ni el cuerpo, tenemos una clara Conciencia de existir, de Ser una Conciencia Pura y luminosa, más allá del tiempo y del espacio, sin cargas, ni límites, ni edad, ni raza, ni nacionalidad, ni dramas, ni circunstancias limitantes.
Qué bien nos haría acudir a aquella fuente de Agua de Vida que guarda la certeza de que Somos y de que todas las vestiduras que nos ponemos y con que a menudo vamos complicando la vida, son eso, trajes que se pueden poner y sacar.
Qué maravilla sería poder sacarnos los rencores enquistados y que creemos que son parte de nosotros, o dejar atrás los miedos, o la baja autoestima, o las formas de relacionarnos que nos hacen daño, o esas experiencias que hemos asentado en nosotros mismos como traumas que no nos dejan vivir.
Qué maravilla sería poder morir a todo aquello que nos limita, que nos pesa y que no nos permite expresar la Luz y potencia del Alma.
Qué liberador sería poder transitar por las etapas de la vida nutriéndonos de la riqueza y experiencia que nos dejan sin quedarnos apegadas a ellas, sino entendiendo que son oportunidades diversas para expresar al Ser.
Cuánto dolor dejaríamos atrás si dejáramos de definir lo que Somos por los roles, funciones o relaciones que vamos asumiendo en la vida.
Tener claro que no Somos mamás o papás, o parejas de alguien, o gerentes, o empleados, que esos son guiones y formas de relación a través de los cuales se manifiesta el Ser, y que por tanto pueden terminar sin que dejemos de existir.
Desde este punto de vista, morir el pequeño yo egocéntrico, neurótico, dependiente o manipulador, sería entonces una bendición y de eso se trata en el proceso espiritual, de morir para renacer a nuestra identidad esencial.
Desde este punto de vista nuestro drama no es la muerte, sino el no poder morir a aquello que nos condiciona y nos aprisiona para renacer a la Luz que hemos ocultado tanto tiempo.
Patricia May
Leído aquí (en el apartado Materiales/Oraciones)
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