El ilusorio yo separado


Cuanto menos haya del yo, más hay de Yo
Meister Eckhart

El ego nunca puede librarse de sí mismo. Cuando pretende ser nada, ya es algo. Cuando se esfuerza en estar ausente, acrecienta su presencia. Cuando intenta relajarse, provoca su propia resistencia. Cuando desea soltar sus apegos, crea nuevas adherencias. Cuando trata de conseguir la pasividad y el silencio, su esfuerzo le llena de ruido y actividad. El ilusorio yo separado no es capaz de obtener ningún logro espiritual, ni, mucho menos, su iluminación. Todo lo que hace para eliminar sus conflictos, miedos y deseos resulta completamente inútil, porque es precisamente ese esfuerzo por huir de la situación presente lo que genera sus conflictos, sus deseos y sus miedos. Todo anhelo por conseguir una meta -ya sea material o espiritual-, toda pretensión de llegar a ser algo -o a ser nada-, tiene al ego en su centro, y por tanto lo fortalece y perpetúa.

José Díez Faixat
Siendo nada, soy todo
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