Actitud contemplativa



Más pequeño que lo más pequeño,
más grande que lo más grande,
este Ser reside para siempre en el corazón de todos.
El que está libre de deseos,
con la mente y los sentidos purificados,
contempla la gloria del Ser y vive sin dolor.
KATHA UPÁNISHAD


Se pueden distinguir dos maneras de acercarnos a este camino de sabiduría. Aunque son lo mismo, desde fuera se pueden ver como diferentes. Una manera es hacer momentos de silencio para poner la mente contemplativa en soledad, lo cual significa no estar pendientes de las situaciones externas ocasionalmente, con el fin de tornar la mente contemplativa. Esto lo haremos tanto más cuanto mayor sea nuestra vocación de descubrir la verdad. Otra manera es hacer esto mismo en cualquier momento; a ser posible, siempre. Me coloco entonces permanentemente en esa actitud, en ese silencio de lo psicológico donde no hay nadie que quiera, piense, necesite. Es un vacío de mi «yo psicológico», y la mente se queda contemplativa. Mi actitud contemplativa se irá ampliando con naturalidad. Desde ahí todo lo que haga será la respuesta en acción, pero ya no hago nada realmente; veo que viene el reto, veo que es para mí y respondo, sin intermedio de emociones psicológicas.
 
No son diferentes los momentos de meditar y de actuar en interrelación. Es una unidad. Lo importante es ver cómo está colocada mi mente, a qué doy o no realidad. Cuando lo hago como un experimento, en soledad, es sencillo. Llegará un momento en que esta actitud se convertirá en mi naturaleza, y entonces permanecerá como expresión espontánea de mi verdadero ser.

Consuelo Martín

El Arte de la Contemplación
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