La danza de Dios



Cuando entre en el fondo, en la base, en el río y en la fuente de la divinidad, nadie me preguntará de dónde vengo o dónde he estado. Allí nadie me ha echado de menos" Eckhart, sermón 26

Si un bailarín termina un paso para dar uno nuevo, esto no significa el fin de la danza. Es la continuidad de la danza, de un paso nuevo de la danza. Dios baila su creación. También nosotros somos bailarines y danza y un paso individual, único, inconfundible de la danza de Dios. Cuando un violinista toca el siguiente sonido, no supone el fin de la melodía, sino la continuidad de la música. Dios resurge en el árbol como árbol, en el ser humano como ser humano y en la galaxia como galaxia. En el ocaso es el ocaso. Y, de esta forma, el ocaso es en realidad el alba, es la realización de Dios, es la evolución de Dios.

Nacer y morir son la estructura de Dios. La muerte no existe, únicamente el alumbramiento de sí mismo por parte de Dios en el ir y venir. Y la extinción reviste la misma importancia que el retorno. También el ocaso es el latido del corazón de Dios, no solamente la resurrección.

Nuestro verdadero problema no radica en el morir, sino en nuestro apego a una forma determinada, a la que estamos teniendo ahora mismo. Toda figura tiene una importancia inconfundible. Tal como soy, soy la manifestación de la Realidad originaria Dios. Mi verdadera tarea consiste en ser persona. Ser persona y desplegar todo mi potencial vital. Soy una exposición única de Dios, lo mismo da si vuelvo a resurgir o no, y cómo resurgiré. En cualquier figura posible soy la figura de Dios.

Willigis Jager
La vida no termina nunca
Sobre la irrupción en el ahora


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...