El “yo” no nace y produce acciones; el “yo” es el fruto directo de la ignorancia esencial de no percibirse a sí mismo como Real y No-dual.
Sesha
La joya no encontraba el oro…˜ “Yo” no encontraba quién lo pronunciara…˜ La ignorancia no encontraba quién ignorara…˜ El conocimiento no encontraba quién conociera…˜ La vigilia no encontraba a quién presentarse…˜ El sueño con sueños no encontraba quién lo soñara…˜ Todo lo que se llama “todo” no encontraba quién lo viera…˜ Todo era huérfano…˜ jamás sentido…˜ jamás apercibido…˜
No había ningún “todo”…˜ no había ninguna “nada”…˜ La joya no encontraba el oro…˜ No había “yo no existo”…˜ no había “yo no soy”…˜ El miedo no encontraba ningún “yo” que lo sintiera…˜ La comprensión no encontraba ningún “yo” que la comprendiera…˜ No había ningún “atributo”…˜ No había ninguna “cualidad”…˜ La “verdad” no tenía comprensor…˜ Lo “absoluto” no tenía realizador…˜ La “paz” no tenía verificador…˜
Todo es sólo un pensamiento…˜ Pero el pensamiento no encontraba al “pensador”…˜ Ningún concepto encontraba quién lo concibiera…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “nadie”…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “yo”…˜
La belleza de la comprensión es que la comprensión no encontraba ningún comprensor…˜ De manera que no había nombres…˜ Ningún “nombre” había nombrado nunca nada…˜ No había ningún nombrador…˜ La belleza de la comprensión es que la comprensión “no estaba”…˜
¿Cómo comprenderme a mí mismo entonces?…˜ Yo no había tenido nunca ningún concepto “yo”…˜ El pensamiento “yo” no estaba…˜ Así pues…˜ ¿a quién se podía presentar la comprensión “yo”?…˜ Ausente el oro…˜ ¿a quién vendrá a dar forma la joya?…˜
Pedro Rodea
No había ningún “todo”…˜ no había ninguna “nada”…˜ La joya no encontraba el oro…˜ No había “yo no existo”…˜ no había “yo no soy”…˜ El miedo no encontraba ningún “yo” que lo sintiera…˜ La comprensión no encontraba ningún “yo” que la comprendiera…˜ No había ningún “atributo”…˜ No había ninguna “cualidad”…˜ La “verdad” no tenía comprensor…˜ Lo “absoluto” no tenía realizador…˜ La “paz” no tenía verificador…˜
Todo es sólo un pensamiento…˜ Pero el pensamiento no encontraba al “pensador”…˜ Ningún concepto encontraba quién lo concibiera…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “nadie”…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “yo”…˜
La belleza de la comprensión es que la comprensión no encontraba ningún comprensor…˜ De manera que no había nombres…˜ Ningún “nombre” había nombrado nunca nada…˜ No había ningún nombrador…˜ La belleza de la comprensión es que la comprensión “no estaba”…˜
¿Cómo comprenderme a mí mismo entonces?…˜ Yo no había tenido nunca ningún concepto “yo”…˜ El pensamiento “yo” no estaba…˜ Así pues…˜ ¿a quién se podía presentar la comprensión “yo”?…˜ Ausente el oro…˜ ¿a quién vendrá a dar forma la joya?…˜
Pedro Rodea
