lunes, 19 de diciembre de 2011

La larga aventura

Poinsettias

Primero queremos conocer verdades, coleccionarlas. Después anhelamos comprender la verdad profunda que subyace en todas las verdades. Y la buscamos. Pero llega un momento en que empezamos a ver la verdad. Y cuando la vemos es tan sorprendente que nos involucra en su realidad, hasta el punto de acabar por ser la verdad misma. A partir de ahí no buscamos ya, ¿Qué más podríamos buscar? Lo más bello es descubrir que siempre fuimos verdad. Después de esa larga aventura en la búsqueda, por fin soy lo que siempre fui.

Consuelo Martín 

No contemplo ni el pasado ni el futuro:
mi atención está constantemente dirigida hacia el presente.

Hago lo que hay que hacer en cada momento
sin pensar en los resultados de mi acción.

Sin calcular lo que es o lo que no es, lo deseable o lo indeseable,
permanezco en el ser y soy feliz, sano,
libre de toda angustia y de toda preocupación.

Mi estado es el fruto de la contemplación del momento de la unión del prana y el apana, que es el momento en el que se revela el ser.

No alimento vanas ideas de alcanzar esto o librarme de aquello.

En ningún momento y en ningún lugar alabo ni censuro a nadie, ni a mí mismo.

Mi mente no se siente satisfecha por haber conseguido algo
ni se deprime cuando siente algo desagradable:
esa es la causa de mi estado saludable y dichoso.

Asumo la suprema renunciación,
habiendo renunciado incluso al deseo de vivir y en consecuencia
mi mente permanece equilibrada y apacible
sin alimentar expectativas de ningún tipo.

Soy consciente del substrato común de todas las cosas
y no me atormento con pensamientos sobre lo que voy a hacer dentro de un momento
o lo que me ocurrirá mañana.

No me preocupa la idea de la vejez o de la muerte,
ni la obtención de la felicidad,
ni pienso en unas cosas como mías y en otras como no mías.

Sé que en todo momento todas las cosas no son más que la conciencia cósmica no dual.
Ese es el secreto de mi estado envidiable y feliz.

Jamás pienso que soy este cuervo,
aunque permanezco ocupado en las tareas propias de mi condición animal,
porque sé que esta apariencia objetiva es ilusoria
y la vivo como si fuera un largo sueño.

Ni la fortuna ni la adversidad me perturban cuando se plantan ante mí,
porque las considero con una visión ecuánime,
como considero uno de mis brazos igual al otro.

Nada de lo que hago está manchado por el deseo o por el lodo del sentimiento del ego,
no me sube a la cabeza el poder ni me humilla la pobreza.

No tengo esperanzas ni expectativas
y hasta la cosa más vieja y desgastada la miro con ojos frescos, como si fuera nueva.

Disfruto con los que son felices y sufro con los que sufren,
porque soy amigo de todos y
sé que no pertenezco a nadie ni nadie me pertenece a mí.

Sé que soy el mundo con todos sus acontecimientos y toda su inteligencia.
Este es el secreto de mi longevidad.

Yoga Vasishtha

domingo, 11 de diciembre de 2011

La prisión del sueño

Debes despertarte tú mismo. Si no lo haces, permanecerás prisionero de tus sueños.
Angelus Silesius
Cuando la dormición acontece...˜ instantáneamente aparece este presenciador y su mundo...˜ Todas las espiritualidades me dicen que el gozo está al final...˜ Los sabios me dicen que el despertar es la restitución de mi verdadera naturaleza original...˜ Yo me pregunto...˜ mi verdadera naturaleza original...˜ ¿cuándo me está siendo substraída...?˜ ¿quién va a venir a restituírmela...?˜ Yo no estoy interesado en lo que viene cuando la dormición acaba...˜ Lo que yo soy antes de que ella acontezca...˜ esa es la verdad que me interesa...˜


Pedro Rodea
El libro del despertar o si teneis que llamarme, llamadme nadie.

sábado, 3 de diciembre de 2011

El único experimentador




El Sí mismo es el ojo del ojo.
Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj


Enseñanza 27 - El Sí mismo es el único experimentador


En el mundo, no hay nada más que el sí mismo, "Yo soy" la única entidad. El Sí mismo en todos es uno. Lo mismo que el agua que se tiene en un contenedor continúa siendo agua y no es nada más que agua independientemente de la forma del contenedor, así es con el Sí mismo. Independientemente de la forma del cuerpo en que reside, el Sí mismo continúa siendo el Sí mismo, y nada más que el Sí mismo.


Los cuerpos de todos los seres vivos están hechos de los cinco elementos, y después de la muerte, todos los cuerpos vuelven al polvo. Cuando el cuerpo muere, se mezcla con el polvo, hasta que la última partícula sutil es finalmente aventada por el viento mostrando así que incluso este polvo transitorio no es verdadero. Sin embargo, todos los objetos están llenos de vida-energía.


Para decir algo, la mente es el Sí mismo, pero la mente es solo consciencia. la mente es similar a la "mente-interna" (antahkarana), y el Parabrhaman no puede ser indicado por ninguna descripción. Los cuerpos, las mentes, y el Sí mismo de todos los seres vivos son uno. La mente es el Sí mismo, en forma de la consciencia. Cuando el Sí mismo concibe algo, o dice algo, es llamado mente. Similarmente, si es llamado el cuerpo, entonces parece convertirse en el cuerpo.
No obstante, aunque se llame "mente" al Sí mismo, el Sí mismo no se convierte realmente en la mente. Nadie puede pronunciar una sola palabra sin consciencia, ya que la consciencia es el "BBrBrahman", el Sí mismo, y es el conocedor de los Vedas y su contenido. Él es auto-iluminado.


OM(AUM) es en forma de la consciencia, y es llamado "pranava". Los diferentes órganos del cuerpo llevan a cabo funciones diferentes, tales como ver, oír, etc.; pero su función principal es ser consciente y esta consciencia es el Sí mismo. De hecho, esta consciencia es una y solo una. Ver la consciencia es como ver "el ojo del ojo". El Sí mismo es el ojo del ojo. Es el que ve y también lo que se ve. Esta situación se explica mejor con la analogía de ofrecer azúcar a un ídolo  de Dios que está hecho de azúcar.


El Sí mismo está lleno de conocimiento. Dondequiera que existe la consciencia, existe el Sí mismo. El Sí mismo es el que habla, el que escucha, y el que comprende el significado. El Sí mismo es el hacedor de todo. El sol debe su rango y su luz al sí mismo. Si no fuera por el Sí mismo, el sol nunca sería llamado el "sol". El Sí mismo es el creador del universo, así como el que etiqueta todo como no-verdadero. El que realiza esto, puede alcanzar el estado de la "Verdadera Naturaleza"(Swarupa) de uno. El mundo transitorio, que está basado en conceptos buenos y malos, continúa desapareciendo. El "hombre de conocimiento" sabe que el Sí mismo (el Señor Hari, Vishnu, el sostenedor) es el hacedor de todo, y que solo Él hace que se haga todo. El que experimenta todo es solo Él, el Sí mismo, el único experimentador verdadero.


20/6/1933

AMRUT LAYA (VOL. II)
La Ciencia Espiritual del Conocimiento del Sí mismo.
Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj


(Tomado del blog Refugio en la Senda de JC, gracias!)

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...