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martes, 5 de marzo de 2013

El refulgor de lo divino


Cuando mueres, tu (el) mundo entero muere contigo.
Byron Katie

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Existe esta Vida que lo penetra todo y que denominamos Dios, lo Absoluto, la Realidad última, el verdadero Ser, etc. Este verdadero Ser es la profundidad de nuestra existencia. Es el Ser a partir del cual vivimos. Mejor dicho: es el Ser que vive en y a través de nosotros. Somos su forma de manifestarse.

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La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo. Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella. El yo no es más que un pequeño disco que flota sobre nuestra consciencia; un órgano de ella, pero se comporta como si fuera el soberano y, por ello, se encuentra en una lucha constante con la profundidad de nuestro ser. La actividad de este yo aparentemente autónomo y el egocentrismo resultante constituye la verdadera enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en occidente; se la denomina «egoneurosis».

Quien no es capaz de desprenderse de su yo, de morir y de mirar la muerte cara a cara, tampoco podrá vivir. Son pocas las personas que emprenden el camino de la muerte del yo el camino místico—, y menos aún las que van por él hacia el final. Porque antes del morir está el miedo.


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Nuestra existencia auténtica no es estática, sino dinámica, y se vierte una y otra vez en formas nuevas. Así que nuestra verdadera identidad está en el flujo y reflujo de la Vida. No tenemos vida propia. Todo lo existente es el refulgor de lo divino. No es nuestra vida la que vivimos, sino la de Dios.

Willigis Jáger
En busca del  sentido de la vida 
El camino hacia la profundidad  de nuestro ser

lunes, 28 de mayo de 2012

Más claro que el agua



Nada ha pasado nunca, excepto un pensamiento.
Byron Katie


Cuando la mente cree lo que piensa, nombra lo innombrable e intenta hacerlo real mediante un nombre. Cree que sus nombres son reales, que existe un mundo allá fuera, separado de sí misma. Esa es una ilusión. El mundo entero es proyectado. Cuando estás atrapado y asustado, el mundo parece un lugar hostil; cuando amas lo que es, todo el mundo se convierte en el bienamado. Dentro y fuera siempre casan: son reflejos el uno del otro. El mundo es un reflejo de tu mente.

Al no creer tus pensamientos, te liberas del deseo primordial: el pensamiento que la realidad debería ser distinta a lo que es. Das realidad a lo innombrable, lo impensable. Comprendes que cualquier misterio es sólo lo que tú misma has creado. De hecho no hay misterio alguno. Todo es más claro que el agua. Es sencillo porque realmente no hay nada. Sólo hay la historia que aparece ahora. Y ni siquiera eso.

En última instancia, “misterio” equivale a “manifestaciones”. Simplemente miras desde una nueva perspectiva. El mundo es una ilusión óptica. Eres tú enloquecido sufriendo, o tú dichoso y en paz. Al final, “deseo” es igual a “libre de deseo”. El deseo es un don; se trata de darse cuenta. Todo sucede para ti no a ti.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo

lunes, 9 de enero de 2012

Explorar



Mientras creemos que somos nuestros cuerpos, no tenemos el conocimiento de que somos infinitos; nuestras células sin límites, como la música misma, son libres.
Byron Katie

Debes explorar en tanto que necesites explorar. Pero, una vez que comienzas a enfatizar el objeto de la exploración, lo anecdótico, es posible que ésta jamás encuentre un final. El mundo es variedad infinita y existe el peligro de que el objeto te arrebate cada vez más. Maya puede ser muy sutil y engañosa y seducirte haciéndote entrar en maravillosos estados e intuiciones, pero tú permaneces en el mundo de la dualidad, sin llegar a ver nunca la verdadera naturaleza de la existencia. De modo que, si exploras lo que no eres sin el fondo inmediato de lo que eres, estás tomando un camino cuyo recorrido puede que lleve más años de los que llegue a alcanzar tu vida. Pero, cuando el énfasis se halla en la apertura en sí, el objeto se vuelve transparente y su transparencia hace referencia directa a tu apertura no-objetiva. Muy rápidamente comprendes que ésta es la verdadera naturaleza del objeto, de toda existencia, y dejas de encontrarte a ti mismo en un objeto supuestamente concreto para hallarte en este recibimiento.

No necesitas conocer los detalles del ego, sino sólo su naturaleza. Si muerdes una fruta podrida, en seguida sabes que está mala, ¡no necesitas comértela toda para asegurarte! Nada nuevo se puede aprender persiguiendo lo conocido. Los Padres del Desierto solían decir: “Conócete y olvídate a ti mismo.”


¿QUIÉN SOY YO?
La búsqueda sagrada
Jean Klein

miércoles, 12 de octubre de 2011

Oscuridad


Al salir el No-ser y el Ser de un fondo único,
no se diferencian más que por sus nombres.
Este fondo único se llama Oscuridad.
Oscurecer esta oscuridad,
he aquí la puerta de todas las maravillas.
Tao te king

Tanto lo que llamamos “malo” como lo que llamamos “bueno” vienen del mismo lugar. El Tao Te Ching dice que el origen de todo se llama “oscuridad”. ¡Qué nombre tan bello! (si hemos de ponerle un nombre). La oscuridad es nuestro origen. En última instancia, lo abraza todo. Su naturaleza es el amor, y en nuestra confusión lo llamamos terror y fealdad, lo inaceptable, lo insoportable. Todo nuestro estrés es consecuencia de lo que imaginamos está dentro de esa oscuridad. Imaginamos la oscuridad como separada de nosotros mismos y proyectamos algo terrible en ella. Pero en realidad, la oscuridad es siempre benevolente.

¿Qué es “la oscuridad dentro de la oscuridad”? Es la mente que no sabe nada. Esta mente no-se es el centro del universo, es el universo; fuera de ella nada existe. La razón por la cual la oscuridad es el umbral a toda comprensión es que, una vez que comprendes la oscuridad, entiendes claramente que no hay nada separado de ti. Ningún nombre, ningún pensamiento puede ser verdad en última instancia. Todo es provisional; todo cambia. La oscuridad, lo innombrable, lo impensable, en eso puede confiar absolutamente. No cambia, y es benevolente. Cuando comprendes esto, sólo te queda reírte. No hay nada serio acerca de la vida o la muerte.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo

lunes, 11 de abril de 2011

No puedes conocerlo, pero puedes serlo


Mira, y no podrás verlo.
Escucha, y no podrás oírlo.
Extiende tu mano, y no podrás asirlo.
Arriba, no es brillante.
Abajo, no es oscuro.
Sin fisuras, innombrable,
retorna siempre al reino de la nada.
Forma que incluye toda forma,
imagen sin ninguna imagen,
sutil más allá de todo concepto.
Acércate y no hallarás un comienzo
síguelo y no hallarás un final.
No puedes conocerlo, pero puedes serlo
ausentándote en tu propia vida.
Simplemente date cuenta de tu origen;
esta es la esencia de la sabiduría.
Tao Te King

Finalmente, lo que es real no puede verse ni oírse, ni pensarse, ni comprenderse. Sólo estás viendo tus propios ojos, escuchando tus propios oídos, reaccionando al mundo de tu propia imaginación. Desde el principio, todo es creado por tu mente. Tú lo nombras, tú lo creas, tú le das significado tras significado. Tú agregas el qué a la realidad, luego agregas el por qué. Todo eres tú. El original se borra con la ola de lo nuevo, que en sí ya es viejo. El pensamiento suprime todo lo que hay fuera de sí mismo.


La mente es tan poderosa que podría tomar el puño imaginado y golpearlo contra una pared y realmente creer que tú eres la persona dueña del puño. Porque la mente, en su ignorancia, es tan rápida para mantener unido su mundo imaginado que ha creado el espacio y el tiempo, y todo lo que contiene ... / ...


La mente no puede comprender "nada",  el absoluto, aquello de lo cual fluye todo, el no-mundo original. Ponerle el nombre de "nada" lo convierte en mentira. No es "nada" porque es anterior a las palabras. "Nada" no es solo aterrador para el mundo del pensamiento reflejado, sino que es incomprensible. La mente se aterra cuando piensa en ser aquello de lo cual nació, ya que aquello no puede ser ni controlado ni conocido. Sin identificación con un cuerpo, la mente se abandona a la muerte, y la muerte nunca llega. Lo que nunca vivió no puede morir.


Con el tiempo la mente descubre que está libre, que está infinitamente fuera de control y es infinitamente gozosa. Finalmente, se enamora de lo desconocido. Ahí puede descansar. Y como ya no cree lo que piensa, se queda para siempre en paz, dondequiera que esté o no esté.


Byron Katie
Mil nombres para el gozo
Vivir en armonía con las cosas tal como son
La liebre de marzo

lunes, 7 de febrero de 2011

El deleite


Todo el que haya oído hablar de mí, que se prepare para venir a verme; todo aquél que me desee, que me busque.
Cuando me encuentre -y me encontrará- que no tenga ojos más que para mí.
Shams-i Tabriz 

La realidad nunca es demasiado grande para una mente abierta. Es tan extensa como la vida, no está separada y se mantiene vigilante para ver cualquier cosa nueva e incluirla dentro de su expansión infinita. Incluye todo, un contenedor ilimitado, y no hay nada que la sobrepase, nada que no sea bienvenido, nada que no querría que no podría incluir. 

Existe una perfección más allá de lo que la mente sin cuestionar puede conocer. Puedes contar con ella para llevarte donde sea que necesites estar, cuando sea que necesites estar allí, y siempre en el momento preciso.

Cuando la mente comprende que no es más que el reflejo de la inteligencia innombrable que ha creado todo el universo aparente, se llena de deleite. Se deleita en ser todo, se deleita en no ser nada, se deleita en ser brillantemente benevolente y, libre de toda identidad, libre para ser su propia vida ilimitada, imparable, inimaginable, baila a la luz de su propia comprensión de que nada ha sucedido nunca y que todo lo que ha sucedido, todo lo que pueda jamás suceder, es bueno.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo

jueves, 26 de agosto de 2010

El placer y el Gozo


La mente equilibrada siempre está serena. No está a favor ni en contra de nada, sólo desea lo que hay. Está serena porque no se opone a nada. Nada se opone a ella, nada la detiene, actúa como la creación, desenvolviendose en el momento, y su acción es veloz y libre.

No está apegada al placer, porque no necesita más de lo que ya tiene. Generalmente el placer es una forma sutil de incomodidad, porque aun mientras disfrutas de la comida o del sexo, por ejemplo, te apegas a tu disfrute, quieres que dure, quieres tener más o tienes miedo de perderlo mientras lo estás disfrutando. ¿La diferencia entre el placer y el gozo? ¡Ahhh ... la distancia de aquí a la Luna, de aquí a otra galaxia! El placer es un intento de llenarte a ti mismo. El gozo es lo que eres.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo

sábado, 17 de abril de 2010

Cuando cometes un error


Cuando Comprendemos, estamos en el centro del círculo, y allí permanecemos asentados mientras el "Sí" y el "No" se persiguen mutuamente alrededor de la circunferencia.
Chuang Tzu


Me encanta que lo que es verdaderamente valioso no pueda ser ni visto ni oído. No es nada y es todo, no está en ninguna parte y está debajo mismo de tus narices; de hecho, es tu nariz, junto con todo lo demás. No puede alcanzarse ni lograrse porque, en cuanto empiezas a buscarlo, lo pierdes. No tiene que lograrse, sólo notarse.

Nada de lo que dice nadie es verdad, y ningún pensamiento que emerge dentro de ti es verdad. No hay nada. Y sin embargo, aquí está el mundo de nuevo. El sol, el cielo. La acera. El perro trotando al final de su correa.

Cuando comprendes que eres uno con la realidad, no buscas porque comprendes que lo que tienes es lo que quieres. Todo tiene sentido porque no superpones tu pensamiento a la realidad. Y cuando cometes un error, te das cuenta de inmediato de que no fue un error; fue lo que tenía que suceder, puesto que sucedió.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Amar lo que Es


Un pensamiento resulta inofensivo a menos que nos lo creamos. No son nuestros pensamientos, sino nuestro apego a ellos, lo que origina nuestro sufrimiento. Apegarse a un pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él. Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo durante años.

La mayoría de la gente cree que «es» lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: «Creo que hoy no voy a pensar»? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido para quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad.

Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.

Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Discutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Este es el poder de amar lo que es.

Amar lo que es  Byron Katie (Amar lo que Es)

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...