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martes, 26 de marzo de 2013

La sal no es salada

Fuente: Solemone

"Estar con facilidad en esa naturalidad no conceptual es la presencia consciente ya aquí y ahora. Reconócela una y otra vez, hasta que el conocer que siempre está ahí, sea algo constante a pesar de lo que aparezca y desaparezca".
Sailor Bob Adamson
Fuente: La Comprensión es Todo



Tienes que ver que la existencia es sólo porque tú eres. Pero tú te has tomado erróneamente a ti mismo por un sujeto, por una entidad independiente. Este sujeto sigue siendo un objeto, algo que se puede percibir. En la realidad no hay objetos. Estos son producciones de la mente. Tienes que ver que estás identificado con un producto de la mente. Todo lo que intentas comprender viene a través de lo que ya es conocido. El verdadero entendimiento es ser entendimiento y éste aparece de repente cuando hay una escucha sin conclusión. No concretices el símbolo, deja que se despliegue en tu apertura. Vive con lo que él te dice de la mañana a la noche y un día serás absorbido por su totalidad. La percepción apunta a tu verdadera naturaleza. Todos los así llamados objetos existen sólo para devolverte a lo que tú eres. La verdad no reside en las palabras sino en aquello que éstas indican, del mismo modo que “la sal no es salada.”

Jean Klein
¿QUIÉN SOY YO?
La búsqueda sagrada

martes, 3 de julio de 2012

El miedo de no ser nadie



Fui impactado por la ausencia de tensión, por su humildad. Nunca intentaba causar impresión o convencer. Simplemente no tenía personalidad. Todas sus respuestas venían de ninguna parte, de nadie, y sin embargo su acogedora apertura era manifiesta. Me impactó también su afirmación de lo que potencialmente nosotros ya somos, es suficiente simplemente actualizarlo. No veía que nadie estuviera desprovisto de conocimiento. No ofrecía ningún agarre a mi personalidad.
JK sobre su Maestro

Aproximadamente un año después de mi llegada de la India, he creído necesario extender la enseñanza al nivel de la estructura psicosomática. Me ha parecido evidente, a través de los encuentros con la gente, que la identificación con lo que nosotros no somos está confirmada y reforzada por la contracción a nivel sicosomático. El concepto de "yo" no es más que una contracción a nivel del cuerpo-pensamiento. No tiene más realidad que un mal hábito. Es una defensa contra el miedo de no ser nadie. Llegando a conocer el cuerpo-pensamiento, se puede descubrir más claramente la naturaleza de la identificación y así dejarla desaparecer. El cuerpo distendido es un pensamiento distendido. En un cuerpo y un pensamiento distendidos, usted está abierto a la receptividad, acogedor, usted está disponible, abierto a la apertura. El cuerpopensamiento distendido, ligero, energético, sattvico (ligero, claro), es una expresión próxima de nuestra verdadera naturaleza. Es prácticamente imposible para un cuerpopensamiento condicionado, estar receptivo a la verdad, abierto a la gracia. Puede ocurrir que la verdad pueda atravesar la coraza de todos nuestros condicionamientos ya que la intuición de nuestra verdadera naturaleza no tiene nada que ver, a fin de cuentas, con nuestro cuerpo o nuestro pensamiento. Pero es muy raro que eso ocurra. Mi enseñanza a nivel del cuerpo era solamente para favorecer la discriminación y para ayudar a mis amigos a estar abiertos a la intuición global. Por supuesto he enseñado espontáneamente todo lo que sabía, lo cual incluía el conocimiento del cuerpo. Pero realmente el asunto era enseñar la disponibilidad.

Jean Klein
Transmitir la luz (Para leerlo al completo)
Gracias JM!

lunes, 2 de abril de 2012

En ausencia de autor

La gracia llena los vacíos, pero sólo puede entrar donde hay un vacío para recibirla, y es la misma gracia la que hace este vacío.

Simone Weil


No se trata de parar los pensamientos, sino de cesar de identificarse con lo que no eres.


Dejando vivir la sensación, la imagen que tienes de ti y su carga afectiva se eliminan y te despiertas a tu naturaleza profunda. En una gran intimidad contigo mismo, puedes depositar, a manera de ofrenda, tus sensaciones, emociones e ideas, como vestiduras que uno se quita; quedará una estricta desnudez que es vacuidad completa, en la que no hay ni observador ni cosa observada. Es lo que yo llamo Dios, empleando un concepto. Es una experiencia incomunicable. Si no dejas vivir esto en ti, como un regalo que te ha sido dado, no lo puedes comprender.


Esta comprensión, como he dicho, es instantánea, fulgurante, cuando hemos visto que no somos un conjunto de imágenes. Entonces queda la lucidez, que se percibe a sí misma por sí misma. No necesita agente para conocerse y puede revelársenos en cualquier circunstancia: un contacto con la belleza, con la música, con lo inesperado. Desgraciadamente, torpedeamos, por decirlo así, esta experiencia, atribuyéndole a continuación una causa: yo lo he hecho… En realidad, el acto se realiza en ausencia de autor.


La experiencia de esta lucidez se realiza primero en ausencia de pensamiento. La unidad aparece entonces en una vivencia fuera del espacio y del tiempo. Más tarde la realización del ser es efectiva, incluso en presencia de pensamientos: entonces eres consciente a la vez del mundo y de ti mismo. Más tarde la realización del ser es efectiva incluso en presencia de pensamientos: eres consciente a la vez del mundo y de ti mismo. Lo importante es la calidad de tu atención en la vida cotidiana. Si te haces la pregunta: “¿puedo encontrarme en la diversidad de este universo o soy radicalmente distinto?”, estás ya abierto a la gracia. Esa pregunta no puede venir más que de lo más profundo de ti mismo.


Jean Klein
La mirada inocente

martes, 7 de febrero de 2012

En este momento


... no hay esfuerzo alguno en estar alerta. Acepta que el estado natural del cerebro es la atención, la alerta y la tranquilidad en esta aceptación. Eso te llevará a una nueva dimensión.Sé como los animales salvajes, que están perfectamente alertas sin referencia a ninguna imagen de sí mismos, ni a un pasado o futuro. El cuerpo natural está tan despierto como una pantera. Estar alerta no es un hacer, sino un recibir. 
Jean Klein


Cuando reconozca que usted es Consciencia Absoluta, verá que no hay nada más. No hay bueno ni malo, y que todos y todo son una manifestación de Eso. Es Consciencia Absoluta, manifestándose perfectamente a sí misma en el gran drama de la creación cósmica. Lo que sea que surja es simplemente más de eso. Pensamientos, emociones, sentimientos son todos parte de eso. Experiméntelos sin juzgarlos, sin deseo de mantenerlos o sin aversión hacia ellos. Vea con el ojo de la equidad que todo es Eso.


En el principio, puede no parecer fácil. Puede haber frustración, confusión, y desamparo. Pero reconozca que estas cosas simplemente están surgiendo. Ellas no son Usted. Usted es el Testigo de esos surgimientos. Simplemente examine dentro Quien es Usted, y no se identifique con nada de lo que surja. Simplemente vuelva a examinar Quien es el testigo de esa experiencia. Aún si hay extremo éxtasis, ¿quién está experimentándolo? Si hay una poderosa energía surgiendo, ¿quién la está experimentando? Si hay visiones de sublimes Deidades, ¿quién lo está experimentando? El éxtasis puede ir y volver, la energía puede ir y volver, las visiones pueden ir y volver, pero Usted está siempre aquí, ahora, en este momento, eternamente. Eso es lo que es permanente. Eso es lo que es real. Todo lo demás es fenoménico y cambiante.


Descanse en Eso y usted es eternamente libre.
¡Ahora!


En Este Momento!


Aja Thomas
(leído en No dualidad)

lunes, 9 de enero de 2012

Explorar



Mientras creemos que somos nuestros cuerpos, no tenemos el conocimiento de que somos infinitos; nuestras células sin límites, como la música misma, son libres.
Byron Katie

Debes explorar en tanto que necesites explorar. Pero, una vez que comienzas a enfatizar el objeto de la exploración, lo anecdótico, es posible que ésta jamás encuentre un final. El mundo es variedad infinita y existe el peligro de que el objeto te arrebate cada vez más. Maya puede ser muy sutil y engañosa y seducirte haciéndote entrar en maravillosos estados e intuiciones, pero tú permaneces en el mundo de la dualidad, sin llegar a ver nunca la verdadera naturaleza de la existencia. De modo que, si exploras lo que no eres sin el fondo inmediato de lo que eres, estás tomando un camino cuyo recorrido puede que lleve más años de los que llegue a alcanzar tu vida. Pero, cuando el énfasis se halla en la apertura en sí, el objeto se vuelve transparente y su transparencia hace referencia directa a tu apertura no-objetiva. Muy rápidamente comprendes que ésta es la verdadera naturaleza del objeto, de toda existencia, y dejas de encontrarte a ti mismo en un objeto supuestamente concreto para hallarte en este recibimiento.

No necesitas conocer los detalles del ego, sino sólo su naturaleza. Si muerdes una fruta podrida, en seguida sabes que está mala, ¡no necesitas comértela toda para asegurarte! Nada nuevo se puede aprender persiguiendo lo conocido. Los Padres del Desierto solían decir: “Conócete y olvídate a ti mismo.”


¿QUIÉN SOY YO?
La búsqueda sagrada
Jean Klein

lunes, 21 de noviembre de 2011

Un soltar


«Ver dentro de la Nada, esto es verdadero y eterno ver»
Shen-hui

El origen del yo está en la conciencia unitiva, porque, de no ser así; ¿cómo sería posible presentir lo que no se conoce? El último deseo es el de ser el Ser y, en los momentos de alegría perfecta, de no-deseo, la noción de un yo — como la de cualquier otra cosa— no está presente. Al atribuir muy a menudo el motivo de esta alegría a un objeto fortalecemos cada vez más la convicción, en la cual nos complacemos, de que debemos adquirir este estado, poseerlo, cultivarlo.

Cuando la perspectiva de la verdad se nos muestra, cuando va naciendo el discernimiento, estas ideas inexactas desaparecen; se produce un soltar, ya que el que busca deja de orientar su deseo hacia lo exterior y de hecho no se puede encontrar nada.

La noción del yo se va muriendo, se diluye en su fuente. Esta felicidad vivenciada, no dual, no se fija en el tiempo; la mente sólo puede comprender lo que le es inherente, pero la verdad la trasciende y por lo tanto no puede ser vivida a este nivel, ni ser captada a nivel del lenguaje. Todo tiende entonces hacia la última serenidad. El bloqueo del pensamiento es lo que impide el despertar.

LA ALEGRÍA SIN OBJETO
Jean Klein

lunes, 21 de febrero de 2011

Hacia la plenitud


La ausencia de un yo en usted es presencia de Dios.
Jean Klein

La característica de nuestro condicionamiento es que nos consideramos como una entidad autónoma, individual, y así la realidad no puede llegar hasta nosotros. Un concepto es una ficción sin substancia, sin independencia, como un sueño, y en este nivel todo lo que hacemos está dirigido por un yo, es intencional, es un acto parcial. Lo que efectuamos bajo la influencia del «yo» individual nos encierra en un círculo infernal, somos tributarios de las condiciones de este acto y de este pensamiento. (...)

En la esfera de lo conocido, cada cosa está clasificada, catalogada, congelada. Más allá, es un descubrimiento constante, todo apunta hacia la conciencia-testigo y todo está absorbido en ella.

El miedo, la angustia están subordinados a la memoria; la emotividad, la afectividad que ciegan son reflejos de un psiquismo alienado, las ideas, los ideales no son más que huida ante una continua renovación.

La constatación de lo que somos, perfecta beatitud, con una perspectiva correcta, es el punto de arranque. Entonces, nuestra vida adquiere otro significado. Es un conocimiento instantáneo, una percepción directa y las investigaciones propuestas por el instructor nos llevan hasta esta intuición. Perspectiva significa orientación, «apuntar hacia», y la experiencia consiste en «mantenerse ahí», a no volver más a ser prisionero de los errores del yo y de sus limitaciones.

El pensamiento discursivo, intencional, nunca puede llevar a esto hacia lo cual apuntamos, el ser. La intuición directa nos alumbra, nos enseña que no hay nada por acumular, nada por adquirir y el dinamismo de la búsqueda se vacía. En cuanto se disipa la ilusión, el buscador vive la plenitud que es gracia.

lunes, 17 de enero de 2011

Nada hay personal en nosotros


Tú vives en contracción, pensando en ti mismo como un individuo. ¿Dónde encuentran significado los términos “yo” y “mío”? Cuando miras de verdad dentro de ti mismo, no puedes decir que el cuerpo te pertenece. Tú eres el resultado de dos personas y cada progenitor tiene dos progenitores y así sucesivamente. Toda la humanidad está en ti. Eres lo que absorbes. Comes hortalizas, pescado, carne y éstos dependen de la luz, el sol, el calor. La luz está relacionada con la luna y las estrellas están todas relacionadas entre sí. Nada hay personal en nosotros. El cuerpo está en orgánica relación con el universo. Está hecho de los mismos elementos que todo lo demás. La composición de los elementos varía, pero esta variación es casi insignificante en los seres humanos. Puede que haya diferencias en estructura y color, pero la constitución y el funcionamiento son los mismos en todos nosotros. Nada hay de personal en el corazón, el hígado, los riñones, los ojos, los oídos o la piel, ni tampoco en los elementos que configuran los modelos de conducta, pensamiento, reacciones, cólera, celos, competición, comparación y demás. Son todos ellos los mismos estados emocionales. Las funciones corporal-mentales en un sentido universal y el cuidado que ha de llevarse son los mismos en todos nosotros. Debes entender el cuerpo y cooperar con él. Es la ignorancia del mecanismo lo que crea conflicto. La investigación sólo puede llevarse a cabo en la vida diaria. Tu mente y tu cuerpo se reflejan en tu conducta desde la mañana hasta la noche. Tu atención debe ser bipolar, observando los campos interior y exterior. Las relaciones son el espejo en el que se refleja tu ser interior. Sé consciente de que tú eres un eslabón en la cadena del ser. Cuando realmente sientes esto, el énfasis ya no está en ser individual y, espontáneamente, sales de tu restricción. Tú no vives en aislamiento, en autonomía. En el estar relacionado está el presentimiento de presencia.

Jean Klein
¿QUIÉN SOY YO? 
La búsqueda sagrada

martes, 5 de octubre de 2010

El Testigo


Le estoy invitando a dudar
de lo que el mundo le dice sobre su identidad
y a mirarse a sí mismo con nuevos ojos.

Douglas Harding
 
 
La identificación con su cuerpo, con sus pensamientos, le encadena aparentemente. En una constatación vivida, resulta que es usted el testigo, verdaderamente distanciado de su cuerpo. Si esto se vuelve realidad en su interior, tarde o temprano, la cosa atestiguada se disolverá igual que el testigo y sólo quedará la esencia, última felicidad, la conciencia unitiva.

Esta posición de testigo permite superar la identificación; él es quien observa la corriente de la experiencia y la memoria es quien la refleja. No haga esfuerzos para llegar a serlo, ya que lo es constantemente. Se liberará de los últimos rastros que le colocan en la posición del que actúa.

(...) Esta posición de testigo está considerada como una muleta para salir de la noción "soy el que actúa, el que sufre" pero por el hecho de que ha podido acordarse de un acto, se deduce que es usted conciencia-testigo. Si esto penetra en usted profundamente, la energía que fija el hábito se vacía y el traslado se hace hacia el Ser.

Jean Klein
La alegría sin objeto

domingo, 27 de septiembre de 2009

El ejemplo de la serpiente y de la cuerda



La comprensión correcta será cuando usted se dé cuenta de que todo lo que ha comprendido hasta aquí, es inválido.
Sri Nisargadatta Maharaj


El ejemplo de la serpiente y de la cuerda, dado a menudo por los vedantistas, se refiere al universo, el mundo por una parte, y la esencia por otra. La serpiente representa el mundo objetivo incluyendo la noción de una entidad personal, y también el pensamiento y la afectividad; la cuerda representa el silencio lúcido. Cuando dejamos de tomar la cuerda por una serpiente, la ilusión de la serpiente se aleja de nosotros y la cuerda resulta ser lo que ha sido siempre. Está en la naturaleza del error, disiparse cuando la verdad está claramente percibida. Ya que el pensamiento es parte integrante de la ilusión, por él no podremos, pues, lograr la revelación de lo absoluto. Lo que existe es la última realidad — el yo y el mundo no son más que superposiciones al Ser.

«Soy» es la fuente de toda experiencia más allá de la dualidad entre experimentador y cosa experimentada. Recalcar el soy, ser consciente —y no el pensamiento o la percepción— nos proporciona ya una gran tranquilidad, a la vez en el plano neuro-muscular y en el plano mental.

Al ir examinando de un modo desinteresado todos sus acercamientos, constatará que el pensamiento y la percepción se disuelven en el conocimiento: «sé», único aspecto real, antes de que aparezca otra actividad aparente. Déjese fundir en este silencio cada vez que aparece.

Jean Klein
La Alegría Sin Objeto

lunes, 31 de agosto de 2009

El cuerpo


Ha hablado usted del cuerpo, de sus sensaciones, pero ¿se trata verdaderamente del cuerpo?


No, no se trata del cuerpo ya que no existe verdaderamente, ya que es un concepto. Podemos decir que el cuerpo tiene sensaciones y que podemos oírlo, verlo, sentirlo, pero ante todo, es un conjunto de sensaciones al cual hemos dado este nombre.
Elimine, pues, lo que llamamos el cuerpo y verá un objeto que tiene una paleta muy rica de densidad, de compresión, de pesadez, de ligereza, etc. Ocúpese sólo de esta cosa que se presenta a usted.


Jean Klein
La Alegría Sin Objeto

jueves, 2 de abril de 2009

¿Oímos un sonido?


¿Oímos un sonido?

En el momento en que su cuerpo está en una vacuidad total, cuando ya no tiene captación, el escuchar no se localiza únicamente en el orificio del oído, sino que todo el espacio en el cual su corporalidad está extendida, se vuelve oído; entonces, nada es oído, ningún sujeto oye, sólo hay «oír».

Jean Klein
La alegría sin objeto




31 de enero de 1936


149. El caballero norteamericano es un poco duro de oído. Como desde joven se acostumbró a confiar en sí mismo, es natural que se sienta preocupado a causa de que su oído le falla.


M.: Usted no confiaba en sí mismo; usted confiaba en su ego. Es bueno que desaparezca la confianza en el ego y que usted confíe verdaderamente en el Sí mismo.


Asimismo, Bhagavan dijo: —No hay ningún motivo para preocuparse. La sojuzgación de los sentidos es un preludio necesario para la Auto-realización. Un sentido ha sido sojuzgado para usted por Dios mismo. Así pues, mucho mejor.


El interlocutor dijo que apreciaba el humor, pero que, aún así, su auto-respeto sufría.


M.: El Sí mismo es sólo uno. ¿Se siente usted herido si se culpa o mofa de usted mismo por sus errores? Si usted se aferra al Sí mismo, no hay ninguna segunda persona que se mofe de usted. Cuando ve el mundo, usted ha perdido la intimidad del Sí mismo. Por el contrario, aférrese al Sí mismo y el mundo no aparecerá.


Conversaciones con Sri Bhagavan Ramana

http://davidgodman.org/interviews/images/Bhagavan8.jpg

lunes, 12 de enero de 2009

Sobre el Amor


Amas aquello que eres, tu verdadero yo, y todo cuanto haces lo haces por tu felicidad. Hallarlo, conocerlo, amarlo es tu impulso básico. Desde tiempo inmemorial te has amado a ti mismo, aunque no con sabiduría. Pon tu cuerpo y tu mente con sabiduría al servicio del yo, eso es todo. Sé fiel a tu propio yo, ámalo de manera absoluta. No simules, no pienses que amas a los otros como a ti mismo. A menos que los hayas percibido como uno contigo, no puedes amarlos. No pretendas ser lo que no eres, no rehúses ser lo que eres. Tu amor hacia los otros es el resultado del autoconocimiento, no su causa. Ninguna virtud es genuina sin conocimiento de sí mismo. Cuando tengas un conocimiento cierto de que la vida misma fluye a través de todo lo que es, de que eres esa vida, lo amarás todo de manera natural y espontánea. Cuando te percatas de la profundidad y de la plenitud de tu amor por ti mismo, sabes que todo ser sensible y el universo entero están incluidos en tu afecto. Pero cuando ves cualquier cosa como algo separado de ti, no puedes amarla porque le tienes miedo. La alienación produce temor y el temor hace más profunda la alienación. Es un círculo vicioso.
Sólo el autoconocimiento puede romperlo. Búscalo con resolución.

Nisargadatta Maharaj
Yo Soy Eso


El silencio es el fondo de todo lo que sucede, de todo lo que aparece y desaparece. Es amor no cualificado, amor que no tiene necesidad de ningún estímulo. Se estimula a sí mismo por sí mismo.
Desde el momento en que vives conscientemente en la unidad, no hay «otros». Sólo el Sí mismo es. Y este Sí mismo es amor. Pero cuando te tomas a ti misma por alguien, todas las relaciones son de objeto a objeto, de hombre a mujer, de madre a hijo, de personalidad a personalidad. Y ahí no hay comunión, no hay posibilidad de amor.

Jean Klein
La sencillez del Ser

Debido a que nos hemos separado imaginariamente de nuestra felicidad infinita, nos sentimos perpetuamente insatisfechos, y, por consiguiente, el amor innato por la felicidad nos impele a buscar incansablemente la felicidad que hemos perdido. Así el amor natural por la felicidad, que es nuestro ser verdadero, es aparentemente distorsionado, manifestándose en la forma de deseo, el cual nos empuja a estar activos, alejándonos con ello más del estado de ser verdadero. Mientras el amor verdadero es nuestro estado natural de solo ser, el deseo da surgimiento al «hacer» o la actividad, que nos distrae de nuestro ser esencial.

Michael James
La Felicidad y el Arte de Ser

¿qué es el amor? Es el gozo de la Presencia, no como “yo” sino como Yo Soy. La Presencia como tal, no en la duración o temporalidad sino de momento a momento. En la temporalidad el amor viene a ser una emoción personal. El amor no puede ser personal o impersonal, no tiene límites o barreras, no se puede practicar, cultivar o provocar. El amor, el Amor, sólo puede ocurrir, ¡y eso no sucede con el débil amor afectivo!

...
lo que permanece después de la destrucción del “mí” es lo que siempre ha existido en la fenomenalidad: el amor, la expresión objetiva del sujeto absoluto: el amor de uno mismo como Unicidad.

Ramesh Balsekar
De La Conciencia a la Conciencia

lunes, 6 de octubre de 2008

Experiencia del Despertar: Jean Klein

Foto realizada por Z. en el Zoo de Barcelona

Los viejos esquemas de pensar y actuar, de falsa identificación con el cuerpo, al haber perdido su concreción, carecían ya de cualquier soporte (...) Progresivamente se fue haciendo más presente y menos conceptual. Este ser comprendiendo dio una nueva orientación a mi vida. Todo era percibido de una forma nueva. Fui discerniendo más y, aunque no hiciera ningún cambio voluntario, muchas de las cosas que habían ocupado un lugar en mi vida anterior desaparecieron. Había sido seducido por nombres y por formas que me había esforzado en poseer y alcanzar, pero con esta reorientación de la energía apareció un nuevo orden de valores. No debes interpretar esto como la adopción de algún nuevo tipo de moral. Nada fue añadido ni rechazado. Simplemente, llegué a tener conocimiento de la «claridad», sattva, y este conocimiento se vio acompañado de una espontánea transformación.
Mi maestro me explicó que esta luz, que parecía venir de fuera, era en realidad la luz reflejada por el Sí. En mis meditaciones, fui visitado por esta luz y atraído por ella, lo que me proporcionó una gran claridad en el actuar, el pensar y el sentir. Mi forma de escuchar se hizo incondicionada, libre del pasado y del futuro. Esta escucha incondicionada me condujo a una actitud receptiva y cuando me familiaricé con la atención, ésta quedó libre de toda expectativa, de toda volición. Me sentí instalado en la atención, en una apertura en plenitud a la conciencia.

Posteriormente, una noche acaeció un cambio completo en el Paseo Marítimo de Bombay. Estaba observando el vuelo de los pájaros sin pensar ni interpretar, cuando fui completamente arrebatado por ellos y sentí que todo sucedía en mí mismo. En aquel momento me conocí conscientemente. A la mañana siguiente, al enfrentarme con la multiplicidad de la vida diaria, supe que me había establecido en el ser comprensión. La imagen de mí mismo se había disuelto completamente y, libre del conflicto y de la interferencia de la imagen del yo, todo lo que ocurría pertenecía al ser consciente, a la totalidad. La vida fluía sin la interposición del ego. La memoria psicológica, placer y displacer, atracción y repulsión, se había desvanecido. La presencia constante, lo que llamamos el Sí mismo, estaba libre de repetición, memoria, juicio, comparación y valoración. El centro de mi ser había sido espontáneamente impulsado desde el tiempo y el espacio hacia una quietud intemporal. En este no-estado de ser, la separación entre «tú» y «yo» desapareció por completo. Nada aparecía fuera. Todas las cosas estaban en mí, pero yo ya no estaba en ellas. Sólo había unidad.
Me conocí en el acontecer presente, no como un concepto, sino como un ser sin localización en el tiempo y el espacio. En este no estado había libertad, plenitud y alegría sin objeto. Era pura gratuidad, agradecimiento sin objeto. No se trataba de un sentimiento afectivo, sino de libertad respecto a toda afectividad, una frialdad cercana al ardor. Mi maestro me había dado una explicación de todo esto, pero ahora se había convertido en una verdad resplandeciente e integral.

Jean Klein
La Sencillez del Ser

lunes, 30 de julio de 2007

Jean Klein


"El silencio del que hablamos no es un silencio mental. Cuando la mente está silenciosa ya no hay mente, puesto que ésta no es más que función. Las funciones aparecen y desaparecen en la conciencia como las nubes en el cielo, pero al cielo no le afectan las nubes. Lo que precede a una pregunta es siempre silencio. La pregunta, el pensamiento, surgen en el silencio. Desde un punto de vista metafísico, podemos decir que el pensamiento es más o menos accidente. Sólo el silencio es sustancia.
El silencio es mucho más poderoso que la palabra y el pensamiento. Las respuestas que aquí se dan surgen del silencio y apuntan hacia él. En el curso de estos diálogos, habría que hacer hincapié en la calidad de nuestra escucha. Constataremos que muy a menudo no escuchamos, no miramos. Estamos tan acostumbrados a mirar, a escuchar, en referencia a lo conocido, que perdernos el verdadero sabor de las cosas. Sólo una escucha sin referencia permite que lo que se ha enunciado alcance toda su amplitud. Para que haya comprensión profunda debe eliminarse lo conocido, pero lo desconocido jamás debe aprehenderse con la mente, con el intelecto. Lo desconocido es silencio. El pensamiento es una objetivación del silencio.
Mientras no estemos convencidos de ello y atribuyamos una independencia a todo lo que es objetivo, permaneceremos prisioneros de la ilusión, de Maya. En realidad, el objeto no es más que una expresión de quien lo percibe y existe identidad absoluta entre el que percibe y lo que es percibido. Cuando esto se comprende, cesa la acción de Maya. El mundo, es decir, los objetos, no son en el fondo más que una expresión, una glorificación de lo que fundamentalmente somos: la Unidad."

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...