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viernes, 17 de febrero de 2012

Actitud contemplativa



Más pequeño que lo más pequeño,
más grande que lo más grande,
este Ser reside para siempre en el corazón de todos.
El que está libre de deseos,
con la mente y los sentidos purificados,
contempla la gloria del Ser y vive sin dolor.
KATHA UPÁNISHAD


Se pueden distinguir dos maneras de acercarnos a este camino de sabiduría. Aunque son lo mismo, desde fuera se pueden ver como diferentes. Una manera es hacer momentos de silencio para poner la mente contemplativa en soledad, lo cual significa no estar pendientes de las situaciones externas ocasionalmente, con el fin de tornar la mente contemplativa. Esto lo haremos tanto más cuanto mayor sea nuestra vocación de descubrir la verdad. Otra manera es hacer esto mismo en cualquier momento; a ser posible, siempre. Me coloco entonces permanentemente en esa actitud, en ese silencio de lo psicológico donde no hay nadie que quiera, piense, necesite. Es un vacío de mi «yo psicológico», y la mente se queda contemplativa. Mi actitud contemplativa se irá ampliando con naturalidad. Desde ahí todo lo que haga será la respuesta en acción, pero ya no hago nada realmente; veo que viene el reto, veo que es para mí y respondo, sin intermedio de emociones psicológicas.
 
No son diferentes los momentos de meditar y de actuar en interrelación. Es una unidad. Lo importante es ver cómo está colocada mi mente, a qué doy o no realidad. Cuando lo hago como un experimento, en soledad, es sencillo. Llegará un momento en que esta actitud se convertirá en mi naturaleza, y entonces permanecerá como expresión espontánea de mi verdadero ser.

Consuelo Martín

El Arte de la Contemplación

lunes, 19 de diciembre de 2011

La larga aventura

Poinsettias

Primero queremos conocer verdades, coleccionarlas. Después anhelamos comprender la verdad profunda que subyace en todas las verdades. Y la buscamos. Pero llega un momento en que empezamos a ver la verdad. Y cuando la vemos es tan sorprendente que nos involucra en su realidad, hasta el punto de acabar por ser la verdad misma. A partir de ahí no buscamos ya, ¿Qué más podríamos buscar? Lo más bello es descubrir que siempre fuimos verdad. Después de esa larga aventura en la búsqueda, por fin soy lo que siempre fui.

Consuelo Martín 

No contemplo ni el pasado ni el futuro:
mi atención está constantemente dirigida hacia el presente.

Hago lo que hay que hacer en cada momento
sin pensar en los resultados de mi acción.

Sin calcular lo que es o lo que no es, lo deseable o lo indeseable,
permanezco en el ser y soy feliz, sano,
libre de toda angustia y de toda preocupación.

Mi estado es el fruto de la contemplación del momento de la unión del prana y el apana, que es el momento en el que se revela el ser.

No alimento vanas ideas de alcanzar esto o librarme de aquello.

En ningún momento y en ningún lugar alabo ni censuro a nadie, ni a mí mismo.

Mi mente no se siente satisfecha por haber conseguido algo
ni se deprime cuando siente algo desagradable:
esa es la causa de mi estado saludable y dichoso.

Asumo la suprema renunciación,
habiendo renunciado incluso al deseo de vivir y en consecuencia
mi mente permanece equilibrada y apacible
sin alimentar expectativas de ningún tipo.

Soy consciente del substrato común de todas las cosas
y no me atormento con pensamientos sobre lo que voy a hacer dentro de un momento
o lo que me ocurrirá mañana.

No me preocupa la idea de la vejez o de la muerte,
ni la obtención de la felicidad,
ni pienso en unas cosas como mías y en otras como no mías.

Sé que en todo momento todas las cosas no son más que la conciencia cósmica no dual.
Ese es el secreto de mi estado envidiable y feliz.

Jamás pienso que soy este cuervo,
aunque permanezco ocupado en las tareas propias de mi condición animal,
porque sé que esta apariencia objetiva es ilusoria
y la vivo como si fuera un largo sueño.

Ni la fortuna ni la adversidad me perturban cuando se plantan ante mí,
porque las considero con una visión ecuánime,
como considero uno de mis brazos igual al otro.

Nada de lo que hago está manchado por el deseo o por el lodo del sentimiento del ego,
no me sube a la cabeza el poder ni me humilla la pobreza.

No tengo esperanzas ni expectativas
y hasta la cosa más vieja y desgastada la miro con ojos frescos, como si fuera nueva.

Disfruto con los que son felices y sufro con los que sufren,
porque soy amigo de todos y
sé que no pertenezco a nadie ni nadie me pertenece a mí.

Sé que soy el mundo con todos sus acontecimientos y toda su inteligencia.
Este es el secreto de mi longevidad.

Yoga Vasishtha

domingo, 23 de mayo de 2010

La eterna Conciencia de plenitud

D.: ¿Entonces yo no he nacido?
M.: Mientras se considera el cuerpo, el nacimiento es real. Pero el cuerpo no es «yo». El Sí mismo no nace ni muere. No hay nada nuevo. Los Sabios ven todo en el Sí mismo y del Sí mismo. En el Sí mismo no hay ninguna diversidad. Por lo tanto, no hay ni nacimiento ni muerte.
Ramana Maharshi

No soy el pensamiento, la memoria o la razón.
No soy un yo psicológico ni un yo sensorial.
No soy el aire ni la luz, ni la tierra ni el cielo.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

No soy las energías vitales ni las emociones.
No soy el agua ni los demás elementos.
No soy los cinco cuerpos o envolturas del Ser.
No soy la palabra.
No soy la mano, el pie ni los demás órganos.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

No soy afecto, ni odio, ni codicia,
ni apego ni orgullo ni vanidad.
No soy el bien ni el objeto de deseo
ni la atadura ni la liberación.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

No soy el mérito ni la culpa, ni dicha ni dolor soy.
No soy los versos sagrados ni el lugar santo, ni los
Vedas ni las ofrendas religiosas.
No soy el comer, ni el alimento ni el que come.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

En mí no hay temor a la muerte.
No hay distinciones sociales en mí.
No tengo padre ni madre ni parientes,
ni amigos ni maestro ni discípulos.
No he nacido jamás.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

No tengo dudas ni tengo fe.
Estoy dentro de todo.
Me muevo en todas direcciones.
Y soy siempre el mismo.
Ni atado ni libre.
Soy Shiva, sólo Shiva,
la eterna Conciencia de plenitud.

Sánkara
"La visión advaita de la realidad"
Consuelo Martín

domingo, 13 de diciembre de 2009

Traspasar la creencia de separación


El espejo no puede hacer nada para atraer al sol. Sólo puede mantenerse brillante. Tan pronto como la mente está dispuesta, el sol brilla en ella.
Nisargadatta Maharaj

Hacemos las cosas a través del pensamiento, y el pensamiento divide y separa. Vemos las cosas a través del mundo sensorial y damos realidad a esas sensaciones como realidades separadas, independientes de la conciencia que las está creando. Vemos a otros seres humanos como si fueran una realidad aparte. Cada forma que se presenta a nuestros sentidos, cada forma externa, nos parece una realidad independiente. Aunque sospechamos que todos estamos relacionados -se ha hablado mucho de ello a través de la historia de la humanidad-, hemos escuchado que en la humanidad todos somos hermanos, que hay una interrelación, que todos dependemos de todos. Notamos que necesitamos afecto, que necesitamos que nos quieran, y sobre todo tenemos atisbos de amor, de ese sentimiento de unidad. En un momento dado, ante la mirada inocente de un niño, cuando nos enamoramos o cuando estamos juntos realizando algo en común, de repente sentimos que no hay separación. Todas esas sospechas apuntan a una gran verdad. Apuntan a esa gran verdad: que no estamos separados.

Consuelo Martín
La revolución del SILENCIO

jueves, 12 de marzo de 2009

El silencio creador


“La mente silenciosa encuentra la armonía de todas las cosas. Esa armonía siempre anhelada que se busca en vano en las imágenes sensoriales. Es la belleza perfecta, la que nunca hemos visto pero adivinamos que existe a través de los signos, las formas y los movimientos de todas las cosas. Esa belleza está ahí y la encontramos por primera vez en el silencio. El equilibrio que da sentido a todos los contrastes y las contradicciones, a todos los cambios, es el estado natural del silencio. Como si el universo en infinitos trozos separado y esparcido en todas direcciones, se reencontrara en la belleza gozosa de la Unidad. Como si aquello tan valioso que estaba perdido entre el caos incontable de múltiples realidades revelara de pronto la clave secreta de mi existencia única. Así es el silencio creador. Aprender a escucharlo es aprender a descubrir la vida como creación constante”.


Consuelo Martín
El silencio creador

Para leer más textos sobre el silencio

martes, 9 de diciembre de 2008

Sobre la belleza



¿Cómo contemplar la belleza? ¿Cómo hacerlo sin la forma bella?

Podríamos contemplar la belleza sin forma, la belleza en sí misma, sin necesidad de música ni sonidos, en sí. La armonía es bella, nos lleva a la belleza de la unidad. Podríamos contemplar esa armonía, esa belleza en sí misma, independiente de la forma. Podemos hacer el intento mirando algo bello.

El objeto evoca un estado de belleza. Cierro los ojos y cuando ya no veo ninguna forma sigo manteniéndome en ese estado de belleza. Es fácil hacerlo. Lo mismo ocurre con la verdad. Se dice equivocadamente que es sólo una abstracción cuando se piensa que la realidad es lo de fuera. De la misma manera se cree que la persona es el cuerpo y que al morir entrega el alma a Dios, como si la persona tuviera dentro un objeto que es el alma. No es así. Los cuerpos están en el espíritu y las formas están en la belleza. La belleza no es una cosa que se encuentra en las formas. Todo el proceso de abstracción es justo al revés. Creemos que la realidad es lo concreto y la abstracción es algo que se deduce de allí. No, la realidad es aquello en lo cual están todas las cosas concretas como reflejo. Ya Platón lo explico de esta manera pero nadie le hizo caso. La realidad es la belleza, no la cosa bella. Si pudiéramos ver esto entonces contemplaríamos la belleza y descubriríamos que somos esa belleza.

DE LA BELLEZA

Consuelo Martín


Artículo completo en http://opustraditio.iespana.es/metavedan_consuelo.htm

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...