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jueves, 14 de abril de 2011

No tengo ninguna queja


«Nosotros solíamos orar: Hágase
Tu voluntad, Señor y Dios mío.
¡Y he aquí! Él no tiene ninguna voluntad:
Él es sólo quietud».

Así escribe Angelus Silesius, el Peregrino Querubínico. 


Pero en ese caso, ¿qué tenemos que hacer con la gran afirmación de Dante: «Su voluntad es nuestra paz»? 

La respuesta es examinar nuevamente el Lugar que uno ocupa, y ver cuán vacío está de todo contenido suyo propio, y ciertamente de toda voluntad o intención. Y ver, también, cuán lleno está de esta escena, del mundo como se da ahora, completo con todos los sentimientos y pensamientos que están ahora coloreándolo y vivificándolo. ¿No es un hecho, en su propia experiencia ahora como la Fuente sin-voluntad, que su voluntad está perfectamente incorporada en todo lo que ahora está fluyendo desde esa Fuente, de modo que todo ello es perfectamente aceptable justamente como es? ¿Es posible ver Quién es usted, sin aprobar las cosas como ellas son? ¿Hay alguna otra vía, en último recurso, al auto-abandono verdadero, sino ser conscientemente el Uno que en Sí mismo no tiene ninguna voluntad, aunque es responsable de todo en el mundo? Ver que usted no está en el mundo, y que al contrario el mundo está en usted, es reconciliarse con toda su manifestación. 

Hubo una vez un discípulo zen tan dotado que su Maestro eventualmente le envió a un Maestro más grande para la instrucción última. Para sorpresa del discípulo, su nuevo Maestro resultó ser una anciana pobre y bastante enferma, que parecía no tener nada que ofrecer. Pero al fin él extrajo su mensaje. Era éste: «No tengo ninguna queja». Primero vea Qué y Quién es usted, establezca su verdadera Identidad, y entonces vea si usted tiene algo de qué quejarse.

Douglas E. Harding
La vía de un metro

jueves, 20 de enero de 2011

La vía del VER


El hombre exterior es la puerta batiente. El hombre interior es el quicio inmóvil.
Maestro Eckhart

Mientras es verdadero que esta vía de despegue vertical, que este instantáneo ver en mi Naturaleza sin tiempo, es sin-esfuerzo y gratis, es verdadero también que opera en mi vida solo en la medida en que se trabaja. El descubrimiento de que yo soy absolutamente perfecto como yo soy –Como YO SOY– tiene que ser actualizado por su paciente redescubrimiento, y redescubrimiento, y redescubrimiento, hasta que todo rastro de artificio y de esfuerzo, todo sentido de logro u obtención, se hayan desvanecido. Hasta que haya devenido el vivir día a día ordinario que siempre ha sido de hecho, el propio estado natural de uno. En otras palabras, a pesar del despegue vertical instantáneo, uno tiene que emprender también esa senda gradual y lenta y ardua. Aunque el progreso a lo largo de esa senda se hace dejándola repetidamente, uno no puede permanecer en el aire. (Uno está a la vez arriba y sujeto a la tierra, y no hay ninguna contradicción. Según el maestro zen Ummon: «Para el hombre en verdad iluminado la sujeción a la ley de causa y efecto, y la libertad de ella, son una única verdad»). No hay ninguna vía libre de zozobra o exenta de trabajos. La cualidad de la propia vida espiritual depende del esfuerzo que uno esté preparado a invertir en ella.


Por otra parte, nadie que ve en su Naturaleza Sin muerte debe asustarse por esta perspectiva de «trabajo duro» quizá durante muchos años. La primera visión de esto, por breve y provisional que sea (en la medida en que podemos hablar de una primera vez) es ya perfecto ver.


Uno no ve con más claridad a medida que pasa el tiempo. Ésta es la única cosa que yo no puedo hacer mal o parcialmente. Toda una vida, un centenar de vidas de práctica no me llevarán ni un centímetro más cerca de LO QUE YO SOY; sólo pueden traerlo cada vez más a mi atención.


Y, me pregunto, ¿es esta vida de ver una vida tan difícil? ¡Sí, y enfáticamente No! De acuerdo a mi larga observación de mí mismo, la vida de no ver resulta mucho, muchísimo más difícil. Después de todo, ¿qué es este ver dentro sino vivir desde la verdad de mi Naturaleza, y qué es esta obstinada ceguera a mi Naturaleza sino vivir desde una mentira (que –en la medida en que puede hacerse y no sólo imaginarse– tiene que ser condenadamente ineficiente)? Cuando uso una herramienta es bueno que observe si es un martillo o una sierra, a menos que esté determinado a dañarme y a arruinar la tarea. Bien, yo soy mi propia herramienta para vivir, de modo que la miro bien mirada, y me cercioro de seguir mirando. La vida es inconmensurablemente más satisfactoria, y a la larga inconmensurablemente menos difícil de esta manera.


El Librito de la Vida y de la Muerte
Douglas E. Harding
Para leer al completo AQUÍ

martes, 12 de octubre de 2010

Una plegaria


CONDÚCENOS desde el sueño al despertar.
Condúcenos desde la opacidad a la claridad.
Condúcenos desde lo complicado a lo simple.
Condúcenos desde lo obscuro a lo evidente.
Condúcenos desde la inatención a la atención.
Condúcenos desde la ficción convencional a la verdad percibida.
Condúcenos desde la mentira de la confrontación al hecho de la identidad.
Condúcenos al lugar que jamás hemos dejado, donde hay paz y paz y paz.

LA VÍA DE UN METRO vol.I
DOUGLAS E. HARDING

martes, 5 de octubre de 2010

El Testigo


Le estoy invitando a dudar
de lo que el mundo le dice sobre su identidad
y a mirarse a sí mismo con nuevos ojos.

Douglas Harding
 
 
La identificación con su cuerpo, con sus pensamientos, le encadena aparentemente. En una constatación vivida, resulta que es usted el testigo, verdaderamente distanciado de su cuerpo. Si esto se vuelve realidad en su interior, tarde o temprano, la cosa atestiguada se disolverá igual que el testigo y sólo quedará la esencia, última felicidad, la conciencia unitiva.

Esta posición de testigo permite superar la identificación; él es quien observa la corriente de la experiencia y la memoria es quien la refleja. No haga esfuerzos para llegar a serlo, ya que lo es constantemente. Se liberará de los últimos rastros que le colocan en la posición del que actúa.

(...) Esta posición de testigo está considerada como una muleta para salir de la noción "soy el que actúa, el que sufre" pero por el hecho de que ha podido acordarse de un acto, se deduce que es usted conciencia-testigo. Si esto penetra en usted profundamente, la energía que fija el hábito se vacía y el traslado se hace hacia el Ser.

Jean Klein
La alegría sin objeto

martes, 21 de septiembre de 2010

A cero metros de uno mismo


Donde no hay ningún tiempo no hay ninguna voluntad, ninguna intención, ninguna elección, ningún lugar, pues todos estos son hijos del tiempo. Paradójicamente, el abandono real a la Voluntad Divina no es solo abandonar la propia voluntad personal de uno, sino toda voluntad, y reposar en la perfección de lo que es. La única vía de acceso a este lugar de no-deseo es prestarle atención, y ver que uno jamás ha estado en ninguna otra parte. Justamente aquí a cero metros de uno mismo, en el punto medio mismo del universo de uno, está el Dios que es la quietud en el corazón de la tormenta.
 
«Nosotros solíamos orar: Hágase
Tu voluntad, Señor y Dios mío.
¡Y he aquí! Él no tiene ninguna voluntad:
Él es sólo quietud».

Así escribe Angelus Silesius, el Peregrino Querubínico.

LA VÍA DE UN METRO

DOUGLAS E. HARDING

Para leerlo al completo y descargártelo, visita AtivarnAshram

martes, 13 de julio de 2010

Qué es Autorrealización?


A fin de responder a esta pregunta tan claramente como sea posible, vamos a distinguir seis etapas progresivas:

(1) Ignorancia — no saber Lo Que uno es.
De (1) a (2) Gradual​

(2) Comprender — saber Lo Que uno es.
De (2) a (3) Abrupta

(3) Ver — ver Lo Que uno es.
De (3) a (4) Gradual

(4) Iluminación — ver permanentemente Lo Que uno es.
De (4) a (5) Abrupta

(5) Auto-Realización — ser Quien uno es.
De (5) a (6) Gradual

(6) Auto-Realización plena
— Ver permanentemente Lo Que uno es.
— Ser permanentemente Quien uno es.
— Realizar permanentemente Que uno es.

Douglas E. Harding

Gracias José Manuel :)

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