Jean Klein


"El silencio del que hablamos no es un silencio mental. Cuando la mente está silenciosa ya no hay mente, puesto que ésta no es más que función. Las funciones aparecen y desaparecen en la conciencia como las nubes en el cielo, pero al cielo no le afectan las nubes. Lo que precede a una pregunta es siempre silencio. La pregunta, el pensamiento, surgen en el silencio. Desde un punto de vista metafísico, podemos decir que el pensamiento es más o menos accidente. Sólo el silencio es sustancia.
El silencio es mucho más poderoso que la palabra y el pensamiento. Las respuestas que aquí se dan surgen del silencio y apuntan hacia él. En el curso de estos diálogos, habría que hacer hincapié en la calidad de nuestra escucha. Constataremos que muy a menudo no escuchamos, no miramos. Estamos tan acostumbrados a mirar, a escuchar, en referencia a lo conocido, que perdernos el verdadero sabor de las cosas. Sólo una escucha sin referencia permite que lo que se ha enunciado alcance toda su amplitud. Para que haya comprensión profunda debe eliminarse lo conocido, pero lo desconocido jamás debe aprehenderse con la mente, con el intelecto. Lo desconocido es silencio. El pensamiento es una objetivación del silencio.
Mientras no estemos convencidos de ello y atribuyamos una independencia a todo lo que es objetivo, permaneceremos prisioneros de la ilusión, de Maya. En realidad, el objeto no es más que una expresión de quien lo percibe y existe identidad absoluta entre el que percibe y lo que es percibido. Cuando esto se comprende, cesa la acción de Maya. El mundo, es decir, los objetos, no son en el fondo más que una expresión, una glorificación de lo que fundamentalmente somos: la Unidad."
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