El deleite


Todo el que haya oído hablar de mí, que se prepare para venir a verme; todo aquél que me desee, que me busque.
Cuando me encuentre -y me encontrará- que no tenga ojos más que para mí.
Shams-i Tabriz 

La realidad nunca es demasiado grande para una mente abierta. Es tan extensa como la vida, no está separada y se mantiene vigilante para ver cualquier cosa nueva e incluirla dentro de su expansión infinita. Incluye todo, un contenedor ilimitado, y no hay nada que la sobrepase, nada que no sea bienvenido, nada que no querría que no podría incluir. 

Existe una perfección más allá de lo que la mente sin cuestionar puede conocer. Puedes contar con ella para llevarte donde sea que necesites estar, cuando sea que necesites estar allí, y siempre en el momento preciso.

Cuando la mente comprende que no es más que el reflejo de la inteligencia innombrable que ha creado todo el universo aparente, se llena de deleite. Se deleita en ser todo, se deleita en no ser nada, se deleita en ser brillantemente benevolente y, libre de toda identidad, libre para ser su propia vida ilimitada, imparable, inimaginable, baila a la luz de su propia comprensión de que nada ha sucedido nunca y que todo lo que ha sucedido, todo lo que pueda jamás suceder, es bueno.

Byron Katie
Mil nombres para el gozo
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