jueves, 27 de noviembre de 2008

El firmamento de la mente


En este libro Timothy Ferris desarrolla entre otras, la siguiente interesante hipótesis: la mente humana está compuesta por diversas entidades. Las decisiones son tomadas mediante la actividad conjunta de todas ellas. No existe una entidad central o principal a las cuales el resto estén subordinadas.
Sin embargo, si existe algo que podemos llamar "el intérprete", que interpreta la decisión tomada por el conjunto como una decisión tomada por él mismo. Este intérprete, ubicado en el centro relacionado con el procesamiento del lenguaje, sería el máximo exponente del "yo", pero de un "yo" falso. El intérprete es fundamentalmente mentiroso, aunque útil y tal vez hasta imprescindible para la supervivencia, y su desconexión permite a la mente abrirse a la auténtica verdad.

...

El éxtasis místico se ha producido en individuos de muy diversas condiciones, pero la mayoría de ellos expresa su experiencia en términos sorprendentemente similares. Lamentablemente, también coinciden en que se trata de algo inefable: No se puede explicar ni describir satisfactoriamente. La "visión" elude las palabras. Esto encaja bastante bien con la idea de que el encuentro con la Verdad no se consigue adquiriendo algo, sino mas bien eliminándolo o desactivandolo al menos temporalmente, y que esta desconexión esté relacionada con la desconexión del lenguaje.
...
La más importante de las mentiras del intérprete es la mentira implícita en toda su actividad: la mentira de que el intérprete es el "yo", el "todo unificado". Cuando se "desactiva el intérprete", o dicho de otra forma, cuando se integra con el resto de módulos sin ofrecer una interpretación falsa de ellos, que también se puede expresar como: "cuando se traen al consciente el resto de módulos que componen la mente", se experimenta el "Yo Auténtico".

Una vez desconectado el intérprete, se deja de creer en que hasta ese momento ha sido "uno mismo" quien libremente ha decidido sus acciones. Las decisiones pasadas dejan de parecer volitivas, porque el viejo concepto de lo que es uno mismo se derrumba.
...
El autor pone en duda que esta iluminación represente la verdad última y definitiva, pero si cree que supone un importante paso adelante en el entendimiento del Universo y de nosotros mismos. Ambos conceptos, al fin y al cabo, son la misma cosa. Pues, ¿qué es la mente sino todo aquello que vemos? Cuando miramos un árbol o un camino, lo que miramos es nuestra propia mente. No podemos ver sino con la mente. Toda nuestra experiencia se produce en ella. Por ello, cuando lo que experimentamos como nuestro auténtico "yo" cambia, parece como si cambiara todo el Universo. Y de hecho, subjetivamente, así ha sido.


Esta reseña del libro El firmamento de la mente fué escrita por Manuel de la Herrán Gascón en marzo de 2002
http://www.redcientifica.com/

lunes, 24 de noviembre de 2008

Gregory Colbert: Hombre y Naturaleza




Gregory Colbert en sus obras muestra lo absurdo de una civilización asentada en las tecnologías, que ha olvidado frecuentemente ese nexo sagrado entre hombre y naturaleza; un nexo que refulge en imágenes cargadas de lirismo que son un majestuoso alegato contra la degradación medioambiental.



Leído en www.terra.org
Más información en www.ashesandsnow.org

viernes, 21 de noviembre de 2008

Sanar la Tierra


Extractos de la entrevista recogida en crimentales.blogspot.com a Masanobu Fukuoka*, nacido hace más de 95 años, vive en una isla del sur de Japón llamada Shikoku, donde posee una granja con dos características realmente notables:

1-Es más productiva, por metro cuadrado, que todas las plantaciones agroindustriales del mundo, incluídas las que emplean las más modernas tecnologías.

2- No emplea ningún tipo de maquinaria, ni pesticidas, ni abonos químicos. Tampoco ara la tierra.

Lo consiguió empleando técnicas pioneras de diseño de permacultura, siendo la más célebre de ellas la de sus "Nendo Dango", bolas de arcilla con semillas en su interior que esparce por doquier.

Su filosofía de la vida. ¿Le ha hecho feliz?
.
Si no hubiera hecho caso a mi filosofía hace años que estaría muerto. Solo hay una cosa que existe: que todo es uno. También descubrí que no hay nada que exista en este mundo, esta es la idea que he seguido. He intentado entrar cada vez más en los detalles de lo más profundo de la NADA. La única gran idea que tuve a los 25 años es que todo es lo mismo. En general su pensamiento está con la NADA, MU, HACER NADA. De acuerdo con este pensamiento, incluso la educación es inútil. El conocimiento en sí mismo es algo que separa las cosas, Fukuoka dice "si utilizas este pensamiento para separar el rojo del negro, has aprendido a separar el rojo del negro, pero nada sobre el rojo o el negro".


... los seres humanos son más estúpidos que los perros. El ser humano cree que tiene la habilidad de saber conocer, eso no es cierto. El ser humano tiene dos ojos, los perros dos ojos, nosotros tendemos a pensar que vemos las mismas cosas. Los perros y los gatos ven una cosa a través de los ojos, y no hacen discriminación entre si es buena o mala, hombre-mujer. Los gatos no ven, es propio de los humanos. El ser humano cree que ha conseguido atrapar el color azul. El ser humano mira la montaña, el valle y ve cada uno de una forma separada. Piensa que conoce a cada uno por separado. Los gatos y perros ven estos elementos, pero no separados. El Ser humano ha dividido la naturaleza en 4 partes, los perros las ven como una unidad. El ser humano cree que conoce la naturaleza, lo único que han hecho es dividirla. El hombre ha cortado la naturaleza en 4 partes, piensa que realmente la conoce, pero no es verdad. Los perros y los gatos conocen la naturaleza verdadera, los hombres la dividen partes. Es como si tienes un vaso y lo rompes en 4 trozos. El ser humano coge un trozo y piensan que es la totalidad y además piensas que son más inteligentes que los perros y gatos que ven la totalidad. Cree que conoce un punto, la línea, en realidad no conoce ni el punto ni la línea. Hay unas palabras de Sócrates: solo sé que no sé nada. Los seres humanos ni siquiera se conocen así mismos, lo único que sabemos es que el ser humano es distinto a los perros y a los gatos, y tienden a pensar que lo conocen todo.

Entrevista completa en http://crimentales.blogspot.com/ lunes 2 de junio de 2008
Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Masanobu_Fukuoka.

*Masanobu Fukuoka falleció el
16 de Agosto de 2008. (Gracias a Ondoloin por la información!)


lunes, 17 de noviembre de 2008

Experiencia del Despertar: Tony Parsons (2) EL NO LOGRO



Para mí, la primera comprehensión de la iluminación, o de la naturaleza de quien soy yo realmente, no es algo que puede ser expresado. Lo que aconteció ni siquiera puede llamarse una experiencia, porque el experimentador separado necesita estar ausente para que ello emerja.

Sin embargo, lo que acompañó a ese acontecimiento fue una comprehensión de una magnitud tan simple y de un contenido tan revolucionario que me dejó sobrecogido y completamente solo.

Una de las cosas que llegué a ver es que la iluminación sólo deviene disponible cuando se ha aceptado que no puede ser lograda.

Las doctrinas, los procesos, y las vías progresivas que buscan la iluminación, sólo exacerban el problema de aquellos a quienes se dirigen reforzando la idea de que el sí mismo puede encontrar algo que supone que ha perdido. Es ese esfuerzo mismo, ese cerco a la autoidentidad, el que recrea continuamente la ilusión de la separación de la unidad. Éste es el velo que creemos que existe. Es el sueño de la individualidad.

Es como aquellos que imaginan que están en un profundo agujero en la tierra, y que, para escapar, cavan cada vez más profundamente, arrojando la tierra detrás de ellos y cubriendo la luz que ya está allí.

El único efecto probable del esfuerzo extremo para devenir «eso que yo soy ya», es que finalmente me vendré abajo, agotado, y abandonaré. En ese abandono puede surgir otra posibilidad. Pero la tentación de eludir la libertad por la santificación del esfuerzo es muy atractiva. El esfuerzo en el tiempo no invita a la liberación.

La vida no es un trabajo. No hay absolutamente nada que alcanzar excepto la comprehensión de que no hay absolutamente nada que alcanzar.

Ninguna suma de esfuerzo persuadirá nunca a la unidad de que aparezca. Todo lo que se necesita es un salto en la percepción, una visión diferente, ya inherente pero no reconocida.


Lo que Es: El secreto abierto a una vida despertada

Tony Parsons

jueves, 13 de noviembre de 2008

Perderlo es Tenerlo


(el Gran Maestro Zen Master Seung Sa levanta el bastón Zen sobre su cabeza, luego golpea el podio).

¿Cuál es el sentido de este golpe? Esto significa ninguna iluminación que lograr, ninguna iluminación que perder. Hace mucho tiempo un Patriarca eminente dijo: “mantengan una mente que sea clara como el espacio”. Si vemos más profundamente en nuestra verdadera naturaleza e intentamos encontrarla, entonces vemos que es completamente vacía – vacía y clara como el espacio. “Completa vaciedad sin nada que lograr” es nuestra mente original – nuestra sustancia original. Esto es de donde venimos y es a donde vamos. Por esta razón no hay nada que lograr; nada que perder. Todos los opuestos son cortados: bueno, malo, correcto, incorrecto, sagrado o profano. Si todos los opuestos son cortados, le llamamos a eso completa vaciedad. Ese es nuestro rostro original, el punto primario.
...
Todos nosotros deberíamos quedarnos esta noche y preguntarnos “¿Qué soy?” Después de todo, ¿quién está acarreando este cuerpo? Si siempre mantenemos esta gran pregunta lograremos una cosa pura y clara. Si lo logramos, entonces logramos nuestro verdadero ser.

Perderlo es Tenerlo
Por el Gran Maestro Zen Master Seung Sa

viernes, 7 de noviembre de 2008

Experiencia del Despertar: Tony Parsons (1) EL CONTEXTO


Cuando era muy joven, tenía la sensación de estar en un mundo mágico, fuera del tiempo. No había ninguna necesidad de devenir algo ni de hacer nada —sólo una unidad no reconocida que me envolvía simplemente en la maravilla de «lo que es». Siento que es lo mismo para la mayoría de los niños.

Un día, todo aquello cambió y entré en el mundo de la separación y la necesidad. Encontré que tenía una madre y un padre separados, un nombre, y una aparente elección de hacer esto o aquello. Me moví dentro del mundo del tiempo y el espacio, de los límites y la exploración, del esfuerzo, de la manipulación, y de la persecución del placer y el escape del dolor.

Llegué a poseer estas experiencias y creía que ellas eran mi manera de ser natural.

También se me enseñó y yo llegué a creer que si trabajaba duramente, me comportaba bien y tenía suerte en mi trabajo elegido o impuesto, me casaba y tenía hijos y cuidaba de mi salud, tenía buenas posibilidades de ser feliz. Hice todo eso con mucho éxito y a veces disfrutaba, pero también reconocía que parecía que faltaba algo intangible y fundamental. Un secreto de algún tipo.

Por consiguiente, decidí buscar lo que faltaba a través de la religión.

Nuevamente, se me dijo que si trabajaba duramente y me aplicaba a diferentes disciplinas, rituales y purificaciones, finalmente llegaría a merecer el «cumplimiento espiritual». Me comprometí completamente en todo aquello que parecía apropiado, pero, sin embargo, no puede descubrir la razón de mi sensación de anhelo.

Un día, casi como por accidente, redescubrí el secreto que había conocido cuando era niño; o quizás él me redescubrió a mí.

Explicar lo que aconteció es completamente imposible. La descripción que más se acerca es la de estar inmerso en un amor y una comprehensión total que está absolutamente más allá de toda imaginación.

La revelación que acompañó a este redescubrimiento fue tan simple y sin embargo tan revolucionaria que barrió de un golpe todo lo que se me había enseñado o yo había llegado a creer.

Parte de esa comprehensión fue que la iluminación está absolutamente más allá de mi esfuerzo por cambiar la manera en que vivo, o aún de cambiar la vida en absoluto. Tiene que ver con un cambio total en la comprehensión de «quien» es quien vive.

Pues yo ya soy eso que busco. Todo lo que busco o pienso que quiero, por larga que pueda ser la lista, todos mis deseos sólo son un reflejo de mi anhelo de volver a casa. Y la casa es la unidad; la casa es mi naturaleza original. Está justamente aquí, simplemente en «lo que es». No hay ninguna otra parte donde tenga que ir, y no hay nada más que tenga que devenir.


Lo que Es: El secreto abierto a una vida despertada

Tony Parsons

lunes, 3 de noviembre de 2008

El consumidor es lo consumido


El consumidor es lo consumido. Para ser un consumidor hay que estar involucrado en un proceso de destrucción. El consumo ocurre como la inercia de la materia que se alimenta de ella misma. Eventualmente, somos lanzados lejos como el periódico del día de ayer. En el proceso de consumir cosas, nuestra vida y creatividad son comidos por fuerzas comerciales e intereses mundanos. Introducimos sensaciones temporales o ideas que nos distraen, pero que están separadas de nuestro verdadero Yo y de sus aspiraciones más nobles.
Proyectamos esta mentalidad orientada al consumidor a nuestro mundo espiritual. Tratamos de obtener la información espiritual correcta, vamos a lugares adecuados y experimentamos las cosas buenas, para poder consumar nuestro camino a Dios o hacia la iluminación. El ego es el consumidor. El consumo es la lógica del ego material con que se alimenta, se expande y crece. Ser un consumidor es el nivel más primitivo del ser. Es convertirse en una boca, un comedor o devorador de cosas. No consiste en ver, sino en comer o ser comido.
Para descubrir la verdad de quién somos, debemos descartar la mentalidad del consumidor y reclamar nuestra dignidad espiritual, como observadores imparciales. Nuestro verdadero Ser, está en la conciencia. Es inmaterial, vacío de cosas, libre de todo lo que es externo. No se puede llegar a nuestra verdadera naturaleza a través de cualquier forma de consumo, sino solo permitiéndonos ser consumidos por ella.

MEDITACIÓN VEDÁNTICA
David Frawley

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...