El consumidor es lo consumido


El consumidor es lo consumido. Para ser un consumidor hay que estar involucrado en un proceso de destrucción. El consumo ocurre como la inercia de la materia que se alimenta de ella misma. Eventualmente, somos lanzados lejos como el periódico del día de ayer. En el proceso de consumir cosas, nuestra vida y creatividad son comidos por fuerzas comerciales e intereses mundanos. Introducimos sensaciones temporales o ideas que nos distraen, pero que están separadas de nuestro verdadero Yo y de sus aspiraciones más nobles.
Proyectamos esta mentalidad orientada al consumidor a nuestro mundo espiritual. Tratamos de obtener la información espiritual correcta, vamos a lugares adecuados y experimentamos las cosas buenas, para poder consumar nuestro camino a Dios o hacia la iluminación. El ego es el consumidor. El consumo es la lógica del ego material con que se alimenta, se expande y crece. Ser un consumidor es el nivel más primitivo del ser. Es convertirse en una boca, un comedor o devorador de cosas. No consiste en ver, sino en comer o ser comido.
Para descubrir la verdad de quién somos, debemos descartar la mentalidad del consumidor y reclamar nuestra dignidad espiritual, como observadores imparciales. Nuestro verdadero Ser, está en la conciencia. Es inmaterial, vacío de cosas, libre de todo lo que es externo. No se puede llegar a nuestra verdadera naturaleza a través de cualquier forma de consumo, sino solo permitiéndonos ser consumidos por ella.

MEDITACIÓN VEDÁNTICA
David Frawley
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