Al fin voy de regreso a mi Casa

En los caminos del tiempo, por incuria caí muchas veces en los abismos del error. Pero siempre me rescató Tu invisible mano redentora, ¡oh Señor!

Durante largo tiempo he venido urdiendo un mundo de obstáculos entre Tú y yo: tapiadas chozas de desaliento; alambradas de hábitos; murallas de indiferencia; montañas de desidia, y mares de ingratitud.


Pero ahora mi corazón está henchido de divina resolución ¡oh Espíritu!, y aunque los dioses me ofrecieran millones y millones de años de dicha terrenal sin límite, el señuelo, sin Autorealización, no me tentaría a abandonar mi búsqueda de Tí.


¡Fuera de mi camino, obstáculos! ¡Abridme paso, que voy de regreso a mi Casa!


Paramahansa Yogananda

Susurros de la Madre Eterna


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