domingo, 27 de septiembre de 2009

El ejemplo de la serpiente y de la cuerda



La comprensión correcta será cuando usted se dé cuenta de que todo lo que ha comprendido hasta aquí, es inválido.
Sri Nisargadatta Maharaj


El ejemplo de la serpiente y de la cuerda, dado a menudo por los vedantistas, se refiere al universo, el mundo por una parte, y la esencia por otra. La serpiente representa el mundo objetivo incluyendo la noción de una entidad personal, y también el pensamiento y la afectividad; la cuerda representa el silencio lúcido. Cuando dejamos de tomar la cuerda por una serpiente, la ilusión de la serpiente se aleja de nosotros y la cuerda resulta ser lo que ha sido siempre. Está en la naturaleza del error, disiparse cuando la verdad está claramente percibida. Ya que el pensamiento es parte integrante de la ilusión, por él no podremos, pues, lograr la revelación de lo absoluto. Lo que existe es la última realidad — el yo y el mundo no son más que superposiciones al Ser.

«Soy» es la fuente de toda experiencia más allá de la dualidad entre experimentador y cosa experimentada. Recalcar el soy, ser consciente —y no el pensamiento o la percepción— nos proporciona ya una gran tranquilidad, a la vez en el plano neuro-muscular y en el plano mental.

Al ir examinando de un modo desinteresado todos sus acercamientos, constatará que el pensamiento y la percepción se disuelven en el conocimiento: «sé», único aspecto real, antes de que aparezca otra actividad aparente. Déjese fundir en este silencio cada vez que aparece.

Jean Klein
La Alegría Sin Objeto

viernes, 25 de septiembre de 2009

La Piedra y el Arbol


 
     Había una vez un sabio que vivía en Abdadam, cuyo refugio estaba siempre rodeado de discípulos, gente que había llegado desde muy lejos y desde cerca para escuchar su sabiduría y tratar de adquirir conocimientos y realización espiritual.

     A veces les hablaba; otras veces no. A veces les leía libros; en otras les daba actividades a realizar.

     Los discípulos trataron, por décadas, de entender el significado de sus palabras, de penetrar en la profundidad de sus signos y de sus símbolos, y en todas formas posibles, de estar más cerca de su sabiduría.

     Aquellos que entendían lo que él enseñaba eran los que no consumían su tiempo tratando de analizar el porqué de todo. Cultivaban la paciencia y la atención, evitando ver por asociaciones verbales de libros y de frases citadas.

     El resto, la gran mayoría –como es común–, estaban a veces excitados, a veces deprimidos, pero siempre codiciosos aunque fuera de sabiduría o de aquello que consideraban que era su propio bienestar. Tenían toda clase de excusas para su modo de pensar y actuar, excepto las verdaderas.

     Finalmente, luego de muchos años, uno de este grupo cobró ánimo para abordar al sabio directamente y le dijo: “Hay algunos de nosotros, Oh Sabio, que hemos estado tratando de seguir el Camino del Conocimiento durante toda nuestra vida. Nos estamos haciendo viejos y sentimos que debemos decirte desde lo más profundo de nuestro corazón que necesitamos más indicaciones acerca de cómo deberíamos proceder”.

     El Viejo Sabio suspiró largamente y contestó: “Vengan conmigo a la orilla del mar, y les mostraré algo que les dirá todo, pero no sé si están en condiciones de oírlo”.

     En la playa cubierta de piedras, los cantos rolados llegaban y se alejaban involuntariamente con el incesante vaivén de las olas, en medio de un sordo tronar submarino. El Viejo tomó una del agua y preguntó al discípulo: “¿Cuánto tiempo ha estado esta piedra aquí?”

     El hombre dijo:  “Está bastante gastada, y empequeñecida; debe haber estado rolando de aquí para allá por muchos milenios”.

     “Ahora”, dijo el Sabio, “tómala, pártela y dime qué encuentras”.

     Rompieron la piedra y vieron que adentro había más de lo mismo de lo que había fuera.

     “Observen” dijo el Sabio, “que a pesar de haber estado sumergida en el océano por incontables años, la médula de esta piedra está tan seca como si nunca hubiera estado siquiera cerca del agua. Ustedes, gente, son como esta piedra. Rodeados de sabiduría, con vuestra necedad impiden que ella los penetre. Pero hay un talismán que permitirá que la cualidad transformadora se difunda en lo más profundo de vuestro ser, a diferencia de esta piedra, que no tiene oportunidad alguna.

     Esta cualidad es la contención de los impulsos y pareceres personales, la constancia en el trabajo y la honestidad para consigo mismos y para con el objeto de su búsqueda; estos tres elementos ustedes los llamarán tres cualidades separadas, pero en realidad son una sola”.

     Luego, llevó a sus seguidores hacia una colina que daba al mar, en donde a pesar de la aridez del lugar, en medio de las nómadas dunas de arena, un magnífico árbol se elevaba hacia el cielo.

     “Este árbol”, dijo, “puede vivir y crecer alto y lleno de ramas y frutos en donde ningún otro puede hacerlo. Esto es posible para él solamente porque ha hecho valiosos esfuerzos, signados por la cualidad interior de la semilla que le dio nacimiento, para penetrar profundamente en la tierra a fin de encontrar agua, hasta llegar a la fuente de vida, el manantial que corre oculto, por debajo de toda esta aridez.

     Aprendan la lección, mis amigos”

Fuente: Aquí

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Cuál es el camino hacia Tí?


Oh Dios, ¿cuál es el camino hacia Tí? y Dios le respondió, Déjate a tí mismo y ven a Mí
Bayazid al-Bistami



Aquél día sentí que el viejo misterio volvía a cautivarme, que volvía aquel silencio interior. Estaba allí tumbada, como un fragmento más de la naturaleza y experimenté de nuevo aquella mágica intensificación del sonido, aquella riqueza de percepción aumentada. Tenía clara conciencia de movimientos secretos en los árboles. Una pequeña ardilla, con pelaje a rayas, subía por un tronco en típicas espirales, metiendo la nariz en los agujeros de la corteza, con ojos brillantes y orejas redondas, alerta. [...] Es poco menos que imposible describir la renovada conciencia que se posee cuando se abandonan las palabras. Las palabras pueden intensificar la experiencia, pero también pueden empobrecerla. Contemplamos un insecto y ya estamos abstrayendo determinadas características y clasificándolo: una mosca, decimos. Y en ese preciso momento cognitivo, parte del milagro ha desaparecido. Una vez hemos etiquetado las cosas que nos rodean, dejamos de observarlas con tanta atención. Las palabras son parte de nuestro yo racional y olvidarnos de ellas un rato equivale a dejar que nuestro yo intuitivo vuele con entera libertad.


[...] Porque estamos confinados en lo humano, cautivos de nuestra perspectiva humana, de nuestra visión humana del mundo. Incluso nos resulta difícil ver el mundo desde la perspectiva de otras culturas distintas de las nuestras, o desde el punto de vista de un miembro del sexo opuesto.


Jane Goodall
Fuente: aquí un extracto más amplio del libro "Gracias a la vida" de Jane Goodall y Phillip Berman.
Y quizá os interese también la web de esta maravillosa mujer.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Conocer al que duda



Quítate de los oídos
los algodones de la duda.
Mahmud Shabistari

D.: ¿Cuál es esa única cosa, con cuyo conocimiento se disuelven todas las dudas?

M.: Conozca al dudador. Si el dudador es aferrado, las dudas no surgirán. Aquí el dudador es trascendente. Asimismo, cuando el dudador cesa de existir, no surgirán más dudas. ¿De dónde surgirán? Todos son jñanis, jivanmuktas. Sólo que no son conscientes del hecho. Las dudas deben ser desarraigadas. Esto significa que el dudador debe ser desarraigado. Aquí el dudador es la mente.

D.: ¿Cuál es el método?

M.: «¿Quién soy yo?» es la investigación.

Conversaciones con Sri Bhagavan Ramana (337)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobre los conceptos y las identificaciones

Las identificaciones son el producto de la mente. La función de la mente es producir formas y agrupaciones, correspondencias, atribuciones, entre supuestas entidades que no son nada sino conceptos, imágenes (bhâva). Identificado por su mente y con su mente, el jîva (el individuo ‘vivo’) padece, sufre identidades que son limitaciones, alienaciones.

Encantado, atormentado por el espectro de la humanidad, de la deidad, de la consciencia, mirando como el esclavo de Platón las sombras sobre la pared de su cueva, encerrado en el hospital de locos de la consciencia, es víctima de la historia que se cuenta en su mente, su diálogo interior. Como un león educado por vacas, que cree ser él mismo una vaca, pasa una vida de sufrimiento, al no ser lo que realmente es (tattvata). Toda condición es ilusoria, debido a Mâyâ, toda identificación es avidyâ, ignorancia, el origen del sufrimiento sin origen.

La irrealidad es mâyâ, los conceptos. El universo, la indefinidad de las cosas, la sociedad humana, todo el conocimiento humano, no es nada, sino conceptos virtuales; el espacio ‘infinito’, el tiempo ‘sin final’, etc., están solamente en la mente. La realidad, tat (Brahman, Âtman) es la cesación de la conceptualización, de la identificación con lo limitado.

Bernard Dubant
Âtman es el protagonista y el secreto (rahasya) del Advaita Vedânta
Texto completo en: webislam

jueves, 10 de septiembre de 2009

Sobre la búsqueda

Cantares.

I

Señor, me cansa la vida,
tengo la garganta ronca
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.

II

O tú y yo jugando estamos
al escondite, Señor,
o la voz con que te llamo
es tu voz.

III

Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar.

Antonio Machado

Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma
Rumi

Cada paso que da un buscador, sea cual sea la dirección, es un paso hacia Dios.
Anónimo

El buscador está siempre en equilibrio entre el rechazo y la fe
Shabistari

El buscador es lo buscado y lo encontrado
Nisargadatta

El alma ve a Dios en todos los seres,
Pero sólo porque es Dios quien está mirando.
Él es el amado y el amante,
el buscador
y el buscado.
Ibn‘ Arabi

lunes, 7 de septiembre de 2009

Versos sobre el descanso del discípulo en el Yo

El discípulo dice:

1. Acabo de extraer de los lugares más recónditos de mi corazón la espina de los pensamientos contradictorios con las tenacillas del conocimiento de la Verdad.

2. Yo, que habito en mi propia gloria, ¿dónde encontraré la virtud, dónde el placer, dónde la grandeza, dónde el discernimiento, dónde el uno o la multiplicidad?

3. ¿Dónde está el pasado, dónde el futuro, dónde el presente, dónde el espacio, dónde la eternidad misma para m í, que habito en mi propia gloria?

4. ¿Dónde está el yo y el no-yo, dónde el bien y el mal, dónde el cuidado y su ausencia para mí, que habito en mi propia gloria?

5. ¿Dónde está el sueño, dónde el firme dormir, dónde la condición de despierto, dónde el cuarto estadio que trasciende los demás y dónde el miedo para mí, que habito en mi propia gloria?

6. ¿Dónde está lo lejano y lo próximo, el adentro y el afuera, lo grueso y lo sutil para mí, que habito en mi propia gloria?

7.¿Dónde está la muerte y la vida, el mundo y su brillo, dónde el surgimiento de lo visible y la concentración de pensamiento para m í, que habito en mi propia gloria?

8. Ya han cesado los cuentos sobre las tres metas de la vida, la virtud, el placer y el dolor, ya han cesado los cuentos del yoga y la sabiduría para mí, que he encontrado el reposo en mi propio Yo.

El Cantar de Ashtavakra
Al completo aquí

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuando abro mis ojos al mundo exterior


"Cuando abro mis ojos al mundo exterior, me siento como una gota de agua en el océano; pero cuando cierro mis ojos y miro interiormente, veo el universo completo como una burbuja levantándose en el océano de mi corazón."
Hazrat Inayat Khan
"La Sinfonía Divina"

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...