lunes, 23 de abril de 2012

Aparece una semilla

volcán Popocatépetl: Don Goyo

El conocimiento que ha oído y aceptado intelectualmente, usted tiene que «serlo». Comprenda que usted es eso. «Eso» significa ninguna forma, ningún modelo. Todo lo que ve pertenece solo a eso, a su «yosoidad». ¡Espontáneamente «Ella es»! Usted es ese principio. No trate de descifrar esto con su mente. Solo observe y acéptelo como es.
Nisargadatta


... more en el hecho de que su propia consciencia es todo el universo, y «sea» ahí. Tenga cuidado cuando surjan experiencias de que usted tiene esa «experiencia» —Esté atento aquí a «yo soy» y todas las otras experiencias serán transcendidas. La siguiente elevación vendrá solo cuando usted permanezca en «yo soy». Cuando esté convencido de que «toda consciencia es mí Sí mismo», cuando esta convicción esté firmemente embebida, solo entonces surgirá la cuestión de la siguiente elevación. More en el principio de ese estado durante un tiempo suficientemente largo. Toda la grandeza, significación y magnificencia del mundo entero mora en el principio «yo soy». Ese es el sostén y eso mismo es la grandeza. No hay ningún otro remedio, ninguna otra vía, excepto fe y convicción implícitas en «yo soy». No hay alternativas.
Nisargadatta


Este conocimiento es antiguo (sanatan). Ha venido de la Eternidad. De lo Absoluto eterno, que es siempre, aparece una semilla; esa semilla es la «yosoidad». Ella aparece espontáneamente, está en nosotros. Esta pequeña semilla brota y es creado el mundo en su totalidad.
Nisargadatta

martes, 17 de abril de 2012

Una mente no es un juez adecuado

Primavera en el corazón


Todas las cosas en su núcleo son lo mismo.
Así que, asirse a una y descartar otra 
Es vivir en la ilusión.
Una mente no es un juez adecuado ni propio para juzgarse a ella misma.
Ella es prejuiciada en su propio favor o en su contra.
Ella no puede ver nada objetivamente...
Seng Tsan




Cuando la mente existe imperturbable en el Camino, 
nada en el mundo puede ofender; 
y cuando ya nada puede ofender, 
deja de existir tal como era antes. 


Cuando no surgen pensamientos discriminatorios, 
la mente de antaño deja de existir. 


Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece; 
y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen. 


Las cosas son objetos debido al sujeto, 
y la mente es tal debido a las cosas. 


Entiende la relatividad de ambos, 
así como la realidad básica: la unidad del vacío. 


En este vacío ambos son indistinguibles 
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.


Hsin Hsin Ming 
Seng Tsan

martes, 10 de abril de 2012

¿Quién desecha la ilusión?

Océano de menta


¡Oh, mente mía!, tú te solazas en ideas vanas como "yo" y "mío".
Sankara


Pregunta: Si «yo» es también una ilusión, ¿quién desecha entonces la ilusión?

Maharshi: El «yo» desecha la ilusión de «yo», y sin embargo permanece como «yo». Tal es la paradoja de la Realización del Sí mismo. El realizado no ve ninguna contradicción en ello. Tome el caso de bhakti —yo me acerco a Isvara y le imploro que me absorba en Él. Entonces, lleno de fe y por la concentración, me entrego. ¿Qué queda después? En lugar del «yo» original, la perfecta entrega de sí mismo deja un residuo de Dios en el que se pierde el «yo». Ésta es la forma más alta de devoción (parabhakti), prapatti, entrega, o la cima de vairagya.

Usted abandona esto y aquello de «mis» posesiones. Si, en lugar de ello, usted abandona el «yo» y lo «mío», entonces abandona todo de un golpe. La semilla misma de la posesión se pierde. Así, el mal se destruye en el brote o se aplasta en el germen mismo. Para hacer esto, el desapasionamiento (vairagya) debe ser muy fuerte. El anhelo de hacerlo debe ser igual al de un hombre al que se mantiene bajo el agua y que trata de salir a la superficie para salvar su vida.

Ramana Maharshi

lunes, 2 de abril de 2012

En ausencia de autor

La gracia llena los vacíos, pero sólo puede entrar donde hay un vacío para recibirla, y es la misma gracia la que hace este vacío.

Simone Weil


No se trata de parar los pensamientos, sino de cesar de identificarse con lo que no eres.


Dejando vivir la sensación, la imagen que tienes de ti y su carga afectiva se eliminan y te despiertas a tu naturaleza profunda. En una gran intimidad contigo mismo, puedes depositar, a manera de ofrenda, tus sensaciones, emociones e ideas, como vestiduras que uno se quita; quedará una estricta desnudez que es vacuidad completa, en la que no hay ni observador ni cosa observada. Es lo que yo llamo Dios, empleando un concepto. Es una experiencia incomunicable. Si no dejas vivir esto en ti, como un regalo que te ha sido dado, no lo puedes comprender.


Esta comprensión, como he dicho, es instantánea, fulgurante, cuando hemos visto que no somos un conjunto de imágenes. Entonces queda la lucidez, que se percibe a sí misma por sí misma. No necesita agente para conocerse y puede revelársenos en cualquier circunstancia: un contacto con la belleza, con la música, con lo inesperado. Desgraciadamente, torpedeamos, por decirlo así, esta experiencia, atribuyéndole a continuación una causa: yo lo he hecho… En realidad, el acto se realiza en ausencia de autor.


La experiencia de esta lucidez se realiza primero en ausencia de pensamiento. La unidad aparece entonces en una vivencia fuera del espacio y del tiempo. Más tarde la realización del ser es efectiva, incluso en presencia de pensamientos: entonces eres consciente a la vez del mundo y de ti mismo. Más tarde la realización del ser es efectiva incluso en presencia de pensamientos: eres consciente a la vez del mundo y de ti mismo. Lo importante es la calidad de tu atención en la vida cotidiana. Si te haces la pregunta: “¿puedo encontrarme en la diversidad de este universo o soy radicalmente distinto?”, estás ya abierto a la gracia. Esa pregunta no puede venir más que de lo más profundo de ti mismo.


Jean Klein
La mirada inocente

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...