martes, 26 de marzo de 2013

La sal no es salada

Fuente: Solemone

"Estar con facilidad en esa naturalidad no conceptual es la presencia consciente ya aquí y ahora. Reconócela una y otra vez, hasta que el conocer que siempre está ahí, sea algo constante a pesar de lo que aparezca y desaparezca".
Sailor Bob Adamson
Fuente: La Comprensión es Todo



Tienes que ver que la existencia es sólo porque tú eres. Pero tú te has tomado erróneamente a ti mismo por un sujeto, por una entidad independiente. Este sujeto sigue siendo un objeto, algo que se puede percibir. En la realidad no hay objetos. Estos son producciones de la mente. Tienes que ver que estás identificado con un producto de la mente. Todo lo que intentas comprender viene a través de lo que ya es conocido. El verdadero entendimiento es ser entendimiento y éste aparece de repente cuando hay una escucha sin conclusión. No concretices el símbolo, deja que se despliegue en tu apertura. Vive con lo que él te dice de la mañana a la noche y un día serás absorbido por su totalidad. La percepción apunta a tu verdadera naturaleza. Todos los así llamados objetos existen sólo para devolverte a lo que tú eres. La verdad no reside en las palabras sino en aquello que éstas indican, del mismo modo que “la sal no es salada.”

Jean Klein
¿QUIÉN SOY YO?
La búsqueda sagrada

lunes, 18 de marzo de 2013

Todo era huérfano





El “yo” no nace y produce acciones; el “yo” es el fruto directo de la ignorancia esencial de no percibirse a sí mismo como Real y No-dual.
Sesha

La joya no encontraba el oro…˜ “Yo” no encontraba quién lo pronunciara…˜ La ignorancia no encontraba quién ignorara…˜ El conocimiento no encontraba quién conociera…˜ La vigilia no encontraba a quién presentarse…˜ El sueño con sueños no encontraba quién lo soñara…˜ Todo lo que se llama “todo” no encontraba quién lo viera…˜ Todo era huérfano…˜ jamás sentido…˜ jamás apercibido…˜

No había ningún “todo”…˜ no había ninguna “nada”…˜ La joya no encontraba el oro…˜ No había “yo no existo”…˜ no había “yo no soy”…˜ El miedo no encontraba ningún “yo” que lo sintiera…˜ La comprensión no encontraba ningún “yo” que la comprendiera…˜ No había ningún “atributo”…˜ No había ninguna “cualidad”…˜ La “verdad” no tenía comprensor…˜ Lo “absoluto” no tenía realizador…˜ La “paz” no tenía verificador…˜

Todo es sólo un pensamiento…˜ Pero el pensamiento no encontraba al “pensador”…˜ Ningún concepto encontraba quién lo concibiera…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “nadie”…˜ Nadie se llamaba a sí mismo “yo”…˜

La belleza de la comprensión es que la comprensión no encontraba ningún comprensor…˜ De manera que no había nombres…˜ Ningún “nombre” había nombrado nunca nada…˜ No había ningún nombrador…˜ La belleza de la comprensión es que la comprensión “no estaba”…˜

¿Cómo comprenderme a mí mismo entonces?…˜ Yo no había tenido nunca ningún concepto “yo”…˜ El pensamiento “yo” no estaba…˜ Así pues…˜ ¿a quién se podía presentar la comprensión “yo”?…˜ Ausente el oro…˜ ¿a quién vendrá a dar forma la joya?…˜

Pedro Rodea

viernes, 8 de marzo de 2013

El océano de la vida


Un día, todavía no sé bien cómo, una frase ocupó todo el tiempo y todo el espacio que percibía. Esa frase fue: ¡Ya está todo...!  
Juande Puerta (Jarubarca)

Si usted busca la realidad usted debe librarse de todas los trasfondos, de todas las culturas, de todos los patrones de pensamiento y de sentimiento. Incluso la idea de que yo soy un hombre o una mujer, o aún humano, debe ser desechada. El océano de la vida contiene todo, no solo a los humanos. Así pues, primero de todo abandone toda autoidentificación, deje de pensarse a usted mismo como fulano, o como mengano, como esto o aquello. Abandone todo interés propio, no se inquiete por su bienestar, material o espiritual, abandone todos los deseos, groseros o sutiles, deje de pensar en lograr algo, de cualquier tipo que sea. Usted es completo aquí y ahora, usted no necesita absolutamente nada.

Esto no quiere decir que usted deba ser insensato o temerario, imprevisor o indiferente; solo que la ansiedad básica por uno mismo debe partir. Usted necesita alimento, vestido y cobijo para usted y los suyos, pero esto no creará problemas mientras la codicia no se tome por una necesidad. Viva a tono con las cosas como son y no como se imaginan.

Nisargadatta
Yo soy Eso

martes, 5 de marzo de 2013

El refulgor de lo divino


Cuando mueres, tu (el) mundo entero muere contigo.
Byron Katie

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Existe esta Vida que lo penetra todo y que denominamos Dios, lo Absoluto, la Realidad última, el verdadero Ser, etc. Este verdadero Ser es la profundidad de nuestra existencia. Es el Ser a partir del cual vivimos. Mejor dicho: es el Ser que vive en y a través de nosotros. Somos su forma de manifestarse.

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La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo. Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella. El yo no es más que un pequeño disco que flota sobre nuestra consciencia; un órgano de ella, pero se comporta como si fuera el soberano y, por ello, se encuentra en una lucha constante con la profundidad de nuestro ser. La actividad de este yo aparentemente autónomo y el egocentrismo resultante constituye la verdadera enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en occidente; se la denomina «egoneurosis».

Quien no es capaz de desprenderse de su yo, de morir y de mirar la muerte cara a cara, tampoco podrá vivir. Son pocas las personas que emprenden el camino de la muerte del yo el camino místico—, y menos aún las que van por él hacia el final. Porque antes del morir está el miedo.


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Nuestra existencia auténtica no es estática, sino dinámica, y se vierte una y otra vez en formas nuevas. Así que nuestra verdadera identidad está en el flujo y reflujo de la Vida. No tenemos vida propia. Todo lo existente es el refulgor de lo divino. No es nuestra vida la que vivimos, sino la de Dios.

Willigis Jáger
En busca del  sentido de la vida 
El camino hacia la profundidad  de nuestro ser

Olvida las palabras

El gato y un diamante llamado Venus -  Copyright : VegaStar Carpentier Disfruta la maravilla de la inmediatez de la vida y ámala. Olvi...