El cine


Yo soy como una pantalla de cine —limpia y vacía— las imágenes pasan sobre ella y desaparecen, dejándola tan limpia y vacía como antes.
Nisargadatta
La próxima vez que vayas a ver una película, detente cuando vayas a abandonar el cine y piensa acerca de lo que acabas de ver. Cuando comiences a describir la película, te pediré que pares. Puede que vieras la película, pero no era eso lo que estaba allí. Estuviste en el cine cerca de dos horas, y durante casi todo ese tiempo estuviste mirando fijamente una pantalla que había delante; pero si te pidiera que me la describieras, me mirarías perplejo incapaz de responder. Debido a los rayos de luz coloreada que estuvieron proyectándose todo el tiempo sobre ella, no viste la pantalla; ni siquiera a pesar de que estaba allí y de que no dejaste de mirarla. No había gente «real» ni paisajes o eventos allí, en la pantalla, aunque probablemente la historia y la emoción de la película te atraparon como si todo ello fuera real, y precisamente por eso vas al cine; y si en algún momento de la película piensas «esto no es real», probablemente se debe a que no es una buena película. La proyección de la luz sobre la pantalla causó que aparecieran personas y lugares y sucesos que parecían reales y que evocaban en ti respuestas mentales y emocionales; pero en ningún momento viste la pantalla, que era lo que realmente estuviste mirando durante dos horas y sin la cual la luz proyectada no hubiera impactado sobre nada y, por tanto, no habrías sido capaz de ver la película.

«Tú» y «yo» somos la película.

David Carse
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